Sánchez, como Rajoy, carece de influencia en la UE

Nadia Calviño salía de favorita para presidir el Eurogrupo y relevar a su colega portugués Mario Centeno. Pero no llegó a la meta, en el último suspiro ganó el candidato irlandés, con menos credenciales europeas que la española, de un país menor, a pesar del apoyo de los pesos pesados, (Alemania, Francia e Italia) a la candidata de Sánchez. No solo no ha servido ese apoyo, quizá puede haber sido contraproducente.

La peripecia no tiene consecuencias para España más allá de la frustración y la sensación de fracaso por una apuesta que ha fracasado a pesar de que tenía razonables garantías de éxito. En este caso ha fallado el gobierno español por error de cálculo y, muy probablemente, por poca diligencia a la hora de captar los votos necesarios.

El problema para el gobierno es que había sobrevendido la elección de Calviño, cuya elección pretendía interpretar como un éxito de Sánchez, la demostración de que es escuchado en Europa y tiene influencia. No ha sido baladí conseguir los apoyos de los tres grandes países, de los populares alemanes, los liberales franceses y de los italianos de compleja clasificación entre las familias del Euro Parlamento.

El candidato irlandés, del grupo popular, ha trabajado los votos de los países pequeños, de los frugales, de los del Este y de los nórdicos. Esa era su baza. Al final Chipre y Malta pesan lo mismo que Alemania. Por eso llama la atención que la diplomacia española y más en concreto la Moncloa, no hayan sido capaces de alcanzar la suma necesaria para colocar a su candidata. La propia Nadia Calviño, con mucho recorrido en Bruselas, tampoco ha acertado a componer la mayoría.

Ya lo dijo Andreotti, en España "falta finura", especialmente en los escenarios internacionales que siempre son complejos y sutiles. A Sánchez le pasa lo mismo que a Rajoy, que en Bruselas no solo haya que hablar inglés, además tienes que hacerte escucharte. Ni Rajoy ni Sánchez han conseguido atención, la que consiguieron Felipe Gonzalez y José María Aznar en su momento.

A los países del Eurogrupo, que votaron telemáticamente y en secreto, no les ha impresionado ni el hecho de Calviño fuera mujer, ni que España tenga manifiesta infra representación en los órganos de gobierno de la Unión Europea. El poder del presidente del Eurogrupo es limitado, prepara la agenda, coordina, asiste a reuniones importantes, pero poco más.

Hace pocas semanas desde el entorno de La Moncloa advertían sobre la importancia de la agenda europea e internacional de Pedro Sánchez y esgrimían la oportunidad de aspirar a las presidencias del Eurogrupo y de la OMC, con dos ministras como candidatas. No ha salido nada, un viaje de vacío.