Un rapero “for president”… más madera

Kany West, uno de los artistas (rapero, productor, prescriptor…) más famosos y con mayor impacto en los EEUU (aparece en la lista de Time de los 100 más influyentes), anunció el 4 de julio que se presentará a las elecciones presidenciales de noviembre. No es broma, un tercer candidato que tiene tanto derecho como Trump en su día para conquistar a los norteamericanos y desbancar a los viejos partidos.

Kany es un tipo con pegada, un triunfador, convertido al cristianismo hace poco, su último disco se titula “Jesús el Rey”. En su día fue el gran prescriptor de Nike para vender zapatillas, pero abandonó la marca por déficit de cariño del patrocinador, al que dedicó primero una intensa campaña de desprestigio (con efecto en las ventas) y luego contrató con Adidas para propiciar a la marca alemana su entrada en América.

La candidatura de Kany no es un farol, va a contar con dinero y apoyos y aunque sus posibilidades de éxito son muy limitadas puede arruinar las candidaturas de demócratas y republicanos en favor de alguno de ellos. Aparentemente puede perjudicar a Trump que perdería muchos votos extravagantes, pero tampoco hace feliz a los demócratas y a Biden, inquietos por la desmovilización del voto de las minorías y de las clases medias indignadas.

En el momento en que Kany anunció su candidatura un empresario tan peculiar como Elon Musk (el de Tesla) ha felicitado al candidato y le ha otorgado su apoyo. El salto de los famosos a la política no es nuevo, la popularidad supone un valor añadido para cualquier candidato, especialmente cuando los políticos profesionales atraviesan por serios problemas reputacionales.

Un tercer candidato ha sido frecuentes en las presidenciales (más de la mitad de las 25 últimas han tenido tres o más candidatos) y en dos de ellas el tercer candidato fue decisivo para desequilibrar la nominación. El año 1992 Clinton superó a G. Bush por cinco millones de votos, mientras que Ross Perot, un empresario arrogante y ambicioso, sumó 19 millones de votos, la mayoría republicanos. Cuatro más tarde Gore obtuvo medios millón de votos populares más que W Bush, para perder por unos cientos de papeletas (trucadas) los votos electorales de Florida que decidían la presidencia. Todo ello con un tercer candidato Raph Nader (líder de los consumidores) que obtuvo casi tres millones de votos, la mayoría demócratas. Sin Nader el presidente hubiera sido Gore; y sin Ross Perot, G. Bush hubiera repetido mandato. La historia pudo ser distinta sin esos terceros candidatos que desequilibraron la balanza. El rapero Kany West (43 años, casado con Kin Kardashian, otro fenómeno del marketing) puede hace el mismo papel en noviembre.

Si el panorama electoral norteamericano venía con incertidumbres de todo tipo, el rapero viene a dar más calor y color. ¿Se imaginan los debates de candidatos con el trío Biden-Trump-Kany en escena?