La agonía de Francia

Francia ha cumplido el trámite de la segunda vuelta (aplazada) de sus elecciones municipales y el mapa político resultante es complicado, confuso, decepcionante. Baja participación, fragmentación, pesimismo. El historiador Nicolás Baverez, que hace años advirtió de la caída de la sociedad francesa, escribía hace pocos días sobre la “degradación francesa” que la pandemia ha acentuado una vez que los franceses han percibido que su sistema público de salud no es tan bueno como imaginaban, que los avances tecnológicos no son tan efectivos como proclaman, y que la confianza en el Estado y en las élites se desvanece. Finalmente, apunta Baverez, Alemania va mejor, sus resultados son más eficientes.

Los municipales certifican el agotamiento del proyecto Macron, un experimento político original, que desbordó el equilibrio tradicional de los viejos partidos pero que se ha ido agotando con el paso de los meses decepcionante las expectativas partidos. Algo parecido ocurrió con Obama en los Estados Unidos aunque logró dos mandatos pero sin conseguir dejar una huella decisiva en el país, sin materializar los sueños que despertó su llegada a la Presidencia.

Macron ganó las presidenciales más por los errores y fracasos de sus adversarios que por su propios méritos, pero nos e le puede negar que llegó con promesas y trazas de una nueva política, con pretensiones reformistas y renovadoras que se ha ido apagando a medida que pasaban las semanas. Todavía le queda la recta final del mandato para dejar huella y aspirar a la reelección pero en estos momentos las expectativas le son adversas. Se abraza a la canciller Merkel, que en el fin de su larga carrera protagoniza una remontado inesperada de prestigio y liderazgo, pero el francés ejerce de acompañante de la canciller más que de inspirador, que era la tarea que se había propuesto.

El artículo de Baverez sobre la “degradación francesa” me ha recordado lo escrito por nuestro Chaves Morales el año 1941 titulado “la agonía de Francia”, que me ha servido para titular esta columna. En mi opinión es el libro más brillante y atinado de todo lo que escribió el sevillano. Un texto que tuvo poca circulación en su momento y que no se publicó íntegramente hasta fechas recientes, pero que es el análisis más certero del derrumbe de la república francesa y su rendición al totalitarismo de Hitler. Chaves estaba allí, lo vio en París y en Burdeos. Hizo la crónica, con datos, con testimonios, pero llegó mucho más lejos en el análisis de la tragedia francesa, “Francia ha llegado a enamorarse de su verdugo” (del totalitarismo) concluye Chaves. “la caída de Francia no es el drama lamentable de un pueblo cobarde que no ha querido batirse. No, Francia, durante les meses de guerra que han sido su agonía, lucha no contra el enemigo exterior sino consigo misma. El proceso de su caída es una tragedia, es la lucha de lo consciente contra lo inconsciente, del hombre contra el mito, del héroe contra la divinidad. Nuestra época (1941) por extraño que nos parezca es creadora de mitos y este del Estadio totalitario, del Estado Moloch, ha sido la divinidad bárbara a la que Francia ha sido sacrificada por sus propios hijos”.

Unas frases para la reflexión; ahora no es el Estado totalitario el que acecha sino una curiosa sensación de sociedad confiada, exigente y desengañada que se siente decepcionada, engañada, perdida, que vive del pasado y en el pasado.