El IBEX35 ¿algo más que un índice?

Para entender hay que simplificar; un principio con efectividad inicial, aunque también puede producir el efecto contrario, extraviar. La estadística es ciencia de simplificación, trata de representar lo heterogéneo y complejo mediante una imagen razonable y sencilla que represente ese conjunto. En política simplificar ayuda a comprender y a ocultar. Buena parte de los discursos políticos contienen simplificaciones para convencer. Una de las más frecuentes, que aparece en titulares de medios reputados, es “IBEX35”, algo a lo que se otorga una concentración de poder e influencia casi irresistible, poder económico con capacidad para determinar el curso de los acontecimientos, y hacer que algunas cosas pasen y otras no.

En realidad IBEX35 es simplemente un índice, una simplificación matemática de la evolución del precio ponderado de las acciones (35) más negociadas en el mercado de valores. Poner cara, domicilio, voz, mensaje… a lo que llamamos IBEX35 no es posible, por cuanto las compañías cotizadas que permiten elaborar el índice (una fórmula matemática) tienen intereses competitivos y poco coincidentes.

Las complejas y plurales voces empresariales se pueden percibir por las declaraciones y actuaciones de organizaciones patronales significativas, de carácter general o sectorial; también por los lobbies más o menos notorios y/o activos, a las claras o en la sombra. Se puede percibir también por la voz de los ejecutivos de esas empresas cotizadas bien sea de forma pública o indirecta a través de portavoces oficiales u oficiosos, que de todo hay.

Pero el índice IBEX35 ni tiene voz, ni tiene actividad más allá de la representación estadística ponderada del precio medio de las acciones cotizadas en mercados abiertos. No obstante al inanimado IBEX35 se le atribuye un poder desmedido; se le ve capaz de influir en los medios, más aun de mandar en ellos, de hacer y deshacer gobiernos, de promover o derogar legislación y de hacer o deshacer fortunas y famas.

Decir que ese poderoso IBEX35 no existe supone el riesgo de ser criticado como agente activo del mismo sujeto del que se trata de ocultar su poder y existencia. En realidad tras la identificación “los del IBEX” lo que hay es pereza intelectual, indolencia y pocas ganas de trabajar para identificar procesos o realidades que requieren un poco más de trabajo y de explicaciones.

Explicar la compleja sociedad actual, sin vectores de fuerza e influencias, las tendencias, lo que se impone o decae requiere herramientas un poco más sofisticadas y precisas. Lo que defiende un banco determinado puede no coincidir con las intenciones de otro; lo que propone un sector empresarial puede estar en conflicto con otro. Pretender asignar e identificar en un índice mostrenco los intereses de las grandes empresas cotizadas es un inútil ejercicio de explicación y de entendimiento de la realidad