De 2 metros a 1,5 hay muchos centímetros

La gente de Ciudadanos convenció a los del Gobierno de que el distanciamiento personal impuesto por el decreto posterior al estado de alarma sea de 1,5 metros y no de los dos metros que han sido los prescritos en estos momentos. Medio metro de diferencia que a algunos les parece irrelevante, pero que a quienes tienen el metro en la mano para situar sus mesas y sillas en la hostelería y en las oficinas, en barras o mostradores, en colas o esperas, esos cincuenta centímetros son oxígeno, oportunidad, posibilidad de adaptar sus espacios a las nuevas exigencias higiénicas y preventivas.

Esos cincuenta centímetros hacen viables muchas de las aulas de las escuelas, terrazas de los cafés, salas de los restaurantes y espacios abiertos de las oficinas, incluidas las redacciones. Es una prueba del poder efectivo del BOE, de la responsabilidad del ejecutivo para regular la actividad de las personas. Ciudadanos ha cumplido una función con su estrategia de diálogo con el gobierno, ha añadido una opinión y una voz para afinar exigencias normativas.

No conozco la opinión de los epidemiólogos sobre la distancia recomendable para evitar la propagación del virus; hemos escuchado que entre uno y dos metros se evitan contagios, pero de uno a dos hay mucha distancia, el doble. Una distancia que determina si algunas actividades son viables o no. Ciudadanos pidió metro y medio y el Gobierno aceptó. Y muchos afectados directos suspiraron aliviados.

Cualquiera que hubiera estudiado pandemias anteriores semejantes, desde la gripe de 1918 y las últimas gripes de este siglo, sabía que las medidas inmediatas son aislamiento de los infectados, distancia social entre los demás y mucha higiene. Y mascarillas protectoras. Luego viene detectar el tratamiento adecuado, disponer de recursos sanitarios y obtener vacunas de razonable efectividad.

La distancia interpersonal ha venido para quedarse, será una de las enseñanzas y recomendaciones permanentes tras la catástrofe. Estimar la distancia precisa no es sencillo, los expertos, la medicina preventiva, apoyará la mayor seguridad, es su deber. Y la autoridad decidirá cuál es la distancia compatible con otras necesidades. Por eso de un metro o dos (o el punto medio) es una decisión política sometida al deber de responsabilidad y efectividad. La conversación entre el gobierno y la oposición representada por Ciudadanos ha sido útil, porque el debate suele serlo. En el Parlamento nadie ha debatido la distancia, prefieren gastar palabras en otras pendencias de poca trascendencia para los ciudadanos. Me hubiera gustado conocer los argumentos para defender los dos metros o el metro y medio porque es un tema trascendente, con consecuencias prácticas que afectan a la viabilidad y operatividad de muchas actividades públicas.

Hay veces en las que se hace política con pequeños detalles que no son irrelevantes. Medio metro supone mucha distancia, más de lo que aparentan las matemáticas.