Habrá dinero… ¿sabrán utilizarlo?

Esta semana el premio Nobel de Economía Eric Maskin decía en la Contra de La Vanguardia: “dinero para invertir en infraestructuras y generar empleo para todos hay, pero: ¿elegimos dirigentes con el talento necesario para saber invertirlo con acierto? Una pregunta pertinente en estos momentos. La Unión Europea va a poner a disposición de los españoles (y de otros europeos) una ronda de financiación sin precedentes, más importante que los fondos de cohesión y estructurales que la Comunidad Europea entregó para coser la actual Unión Europea.

A lo largo de los últimos años del siglo XX y primeros del XXI España recibió de Europa miles de millones de euros cada año para inversiones que han transformado el país para dotarle de un envidiable capital físico: ni en el “siglo de oro” recibió España semejante flujo de recursos utilizados de forma más o menos acertada y más o menos discutible, porque hubo de todo, inversiones inteligentes y derroche escandaloso.

Una de las deficiencias crónicas de la administración española radica en la eficacia de la inversión pública, en la evaluación y el seguimiento del gasto público. En Bruselas lo saben y esa fue una de las razones por las que el rescate financiero de 2012 impuso como condición la creación de la AIREF como organismo independiente de control del gasto público. El gobierno (el de Rajoy y el de Sánchez) se tomó el mandato de Bruselas con calma, sin asignar prioridades.

Durante el último año la AIREF empezó a estudiar la eficiencia de algunas inversiones públicas (por ejemplo las políticas públicas de empleo o la compra de medicamentos) con resultados muy críticos, aunque sin que eso haya llevado a rectificar. Desde finales de año España va a recibir con escasa condicionalidad decenas de miles de millones de la Unión Europa. ¿Cómo se utilizarán esos fondos?, ¿sabrá el gobierno hacer un uso inteligente?, ¿servirán para mejorar el país?

De momento, por boca de la vicepresidenta Calviño, hemos sabido algo de las prioridades para esos fondos europeos, planteamientos muy generales que pueden ser útiles o inútiles según y cómo. Transformación digital, transición energética, economía verde… son palabras que carecen de contenido mientras no se entre en los detalles y se formulen planes concretos. El presidente Sánchez, en su sabatina que jalona esta crisis, añadió compromisos en materia de investigación y de salud pública con un planteamiento más abierto aun que el de su vicepresidenta. Y por lo visto hasta ahora de la comisión del Congreso para la “Reconstrucción” no parece vayan a salir ideas y propuestas, la fuente de ese agua no parece demasiado limpia y esperanzadora, más bien emponzoñada por la polarización y las desavenencias estériles.

Habrá dinero, pero no hay motivos para pensar que vaya a ser bien utilizado. Les propongo un test sencillo: ¿confiarían sus ahorros a una empresa dirigida y gestionada por las gentes que hoy nos gobiernan? Y una segunda: ¿imaginan que los socios europeos van a entregar fondos sin preguntar acerca de cómo se van a utilizar?