“Salimos más fuertes”, ¡vaya vista!

Viejos periodistas con tanto escepticismo como oficio comentaban que donde luce la publicidad resplandece la verdad. Tienen buena parte de razón, pero solo parte. La gente de la publicidad se preocupa por la verdad pero a veces el entusiasmo les empuja hacia la irrealidad, a la ilusión y la fantasía. Eso les pasó la semana pasada a los creativos que trabajan con el Gobierno, con la Moncloa en concreto, para sensibilizar a los ciudadanos sobre la evolución de la pandemia y, de paso, sumar ingresos a los grandes medios de información, que andan muy necesitados.

El mensaje central de la campaña del martes en primera página de los diarios fue “salimos más fuertes”; dos ideas coherentes con el mensaje del último mensaje sabatino del Presidente del Gobierno. “Salimos”, porque el confinamiento (reclusión) es insostenible, y “más fuertes”, porque el Presidente autocalifica su política con, al menos, un “notable”.

No han faltado críticas y hasta bromas con esa idea de “más fuertes”, porque tiene difícil verificación. La sociedad española de junio no es más fuerte que la de enero o febrero en ninguno de los epígrafes que permiten medir la fortaleza o la debilidad. ¿En qué más fuertes?: ¿en reputación global?, ¿en credibilidad de las instituciones?, ¿en fortaleza económica y social?, ¿en confianza? En este caso donde luce la publicidad no resplandece la verdad, más bien las ilusiones de quienes pagan la publicidad.

Sin embargo dos altos cargos han asumido el mensaje y se han sentido fuertes. El primero el Ministro del Interior que ha conseguido imponerse a la Guardia Civil como ningún Ministro lo hizo nunca antes. De una tacada ha destituido con mucho ruido a un Coronel con mando en plaza y ha conseguido la también sonora dimisión del jefe de la Guardia Civil unos días antes de su retiro preceptivo. El Ministro manda, ¡vaya si manda!, aunque bien pudiera ocurrir que haya dejado su prestigio arruinado.

El segundo fuerte, es el secretario general del Industria, se llama Raúl Blanco y presenta un discreto perfil de profesor y exalto cargo de la Generalitat. Se ocupa de la industria del automóvil y ante la evidente crisis de la planta de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona se ha ido arriba (“más fuertes”) ha convocado a los periodistas y ha advertido9 a los japoneses que si cierran la planta se van a enterar, que les va a costar mil millones, y que su postura (la del gobierno de España) no será nada amistosa. Los de Nissan (y sus accionistas franceses de Renault) deben estar preocupados ante lo fuerte que se siente el secretario español de Industria, ante la firmeza de su posición negociadora para sostener una planta en huelga, con bajísima producción y productividad, que figura en el primer capítulo de los ajustes y sacrificios de su matriz.

Exhibir fortaleza puede ser una estrategia negociadora para amedrentar a la otra parte, pero también puede ocurrir lo contrario, que liquide una negociación, es decir que los de Nissan se han enterado de que con las autoridades española no caben bromas, que lo mejor es perderlas de vista.