Pactos: luz, taquígrafos…y un poco de laboratorio

El formato de los “pactos” para la recuperación se debatirá en el Parlamento. En realidad no podía ser de otra forma, el sistema de mesas paralelas extraparlamentarias (como la que pretenden los “indepes”) es disfuncional, extravagante, siempre necesitará el trámite parlamentario. La soberanía nacional está en el Parlamento y por averiado que esté, por culpa de los que allí se sientan, es en la Cámara donde debe sustanciarse el debate político y, sobre todo las decisiones. De manera que el acuerdo inicial, de procedimiento, al que llegaron Sánchez y Casado es de sentido común, de mínimos que a nada comprometen, se trata del cauce institucional y constitucional.

La exigencia de Casado de “luz y taquígrafos” es de oficio, añade poco o nada. ¿De qué otra forma pueden llegar las propuestas y las votaciones? Otra cuestión es cómo se llega a las propuestas, lo cual tiene que ver con los procedimientos y los contenidos. Para empezar habría que partir de algún documento de referencia que requiere una elaboración y algunas consultas para poder empezar el debate parlamentario con unos acuerdos de principios.

Esa elaboración, que podemos llamar cocina del acuerdo, necesita discreción y rigor. Los Pactos de la Moncloa y la Constitución, que tanto se jalean ahora, tuvieron cocina previa y acuerdos de confidencialidad hasta tejer el manto de base del acuerdo. La Constitución tuvo varios meses de cocina entre los ponentes que pudieron trabajar sin presión externa en la elaboración del borrador que luego se debatió con luz y taquígrafos en las dos cámaras que introdujeron enmiendas de calado.

El pacto que ahora se busca no necesita de meses, se puede elaborar un documento base en cuestión de días; un documento que no espante a ninguna de las partes, es decir que no busque bajar impuesto (sería un despropósito) ni gastar sin tino (sería imposible y peligroso). Hay espacio para el consenso de mínimos, que solo requiere inteligencia, buena voluntad y cierta maña.

El laboratorio es imprescindible para evitar patinazos. Por ejemplo con el tema de la “renta mínima”, con el que en principio todos están de acuerdo mientras no llegan los detalles, sería bueno ponerse de acuerdo en el laboratorio sobre si va a recaer sobre la caja de la Seguridad Social o sobre los Presupuestos. No es baladí, se trata de una cuestión de fondo. El argumento de que para que sea estatal tiene que ser a través de la Seguridad Social es legalista y débil. Con un sistema de Seguridad Social tan debilitado como el actual (déficit de 18.000 millones al año y deuda acumulada de 75.000 millones, y subiendo) parece poco aconsejable incorporar más carga, salvo que se quiera reventar el sistema actual, lo cual debería alarmar a los nueve millones de pensionistas.

Como éste hay algunos otros puntos esenciales que habría que aclarar antes de empezar a debatir y acordar con “luz y taquígrafos”. No vaya a ser que entremos en la dinámica de las fallidas reformas educativas que descarrilan siempre por aspectos accesorios, ideológicos, que deben despejarse antes de empezar. “Luz y taquígrafos”, pero antes un poco de laboratorio para evitar materiales inflamables que impidan llegar a acuerdos.