El Gobierno está perdiendo el control

Que el Presidente de Cataluña va a su aire y vive en insurrección es un dato al que el Gobierno de Sánchez no quiere dar importancia, ni siquiera se da por enterado, practica la estrategia del abrazo. Que la Presidenta de Madrid critique al Gobierno Sánchez por sentirse desatendida, tampoco es noticia, aunque llama la atención que Sánchez, en sus reiteradas comparecencias, no dé respuesta clara a esa crítica con explicaciones precisas sobre el flujo efectivo de equipos médicos. ¿Han parado entregas en las aduanas?, por favor explicaciones por ambas partes. Que el Gobierno de Murcia vaya a su manera decidiendo medidas para las que carece de competencia, significa un paso hacia el desorden y la pérdida de control por parte del Gobierno a pesar de las facultades de las que se ha dotado con el “estado de alarma”.

Las dos conferencias de Presidentes convocadas por Sánchez no han aportado casi nada, eso es lo que se percibe. De la primera la novedad fue la disconformidad (por no usar otro calificativo) de Torra. De la segunda las discrepancias de varios presidentes incluido alguno socialista. El presidente Sánchez y sus Ministros reiteran que la cooperación y el entendimiento con los Gobiernos autonómicos y locales es total; pero los hechos y las declaraciones de algunos dirigentes no confirman esa tesis, más bien lo contrario. Son evidentes las tensiones, las fisuras, los endosos de responsabilidad.

La imagen en IFEMA del Alcalde de Madrid con Consejeros de la Comunidad y Ministros ha sido clara, pero es casi la excepción a un rosario de declaraciones y filtraciones que dicen lo contrario. Y las opiniones en las redes sociales, que hay que tomar con pinzas y descuentos ya que hay demasiada gente desatada soltando insultos, patrañas y desahogos, indican que la polarización se agudiza en vez de aplanarse en un momento tan singular y crítico como el actual.

En la vida hay que priorizar y no parece que este sea el momento para tratar de tumbar a ningún Gobierno. Mientras la mayor parte de la sociedad (salvo el porcentaje habitual de exaltados) da muestras de solidaridad, responsabilidad y prudencia algunos políticos siguen instalados en el sectarismo partidistas con el aplauso de los extravagantes.

Tiempo habrá de exigir responsabilidades al Gobierno y a la oposición; este es momento, para contener las pasiones y las emociones y apreciar la dedicación de muchas personas a hacer su trabajo, a ayudar y cuidar a los demás. El Gobierno trata de explicar lo que hace, lo consigue a medias, a veces da muestras de vacilación, de poca firmeza, de déficit de autoridad. Y así no se afronta el problema. Unidad de mando, objetivos claros, control del cumplimiento, son requisitos necesarios aunque no suficientes para acabar con el virus. Si el Gobierno pierde el control será muy malo para todos. Recurrir al método excepcional que fueron los “Pactos de la Moncloa” puede ser buena idea.