Bocachanclas del mundo: Trump, Obrador, Bolsonaro, Johnson…

La Academia admitió recientemente entre los nuevos insultos en uso el vocablo “Bocachanclas”, una palabra redonda, contundente y muy precisa. El Bocachanclas es un bocazas que habla demasiado y sin dirección; también un individuo que hace comentarios a destiempo que acarrean consecuencias negativas. Con estas precisiones localizar algunos ilustres bocachanclas que dirigen países es relativamente fácil, especialmente en estos días de tribulaciones mundiales.

Para la medalla de oro compiten codo con codo los presidentes de Brasil y México, populistas reconocidos que ganaron sus presidencias en elecciones competidas en las que prometieron lo que no van a cumplir. Los dos negaron con arrogante imprudencia que la epidemia por coronavirus constituyera un problema de salud pública de extrema gravedad. Incluso siguen en ese registro tras resistirse a adoptar medidas preventivas básicas.

López Obrador (AMLO) acumula en su breve mandato tal cúmulo de disparates y fracasos en su política económica y social que resulta difícil imaginar hasta dónde va a hundir México. A la pandemia de grupo se ha unido ahora el derrumbe de los precios del petróleo por la caída de la demanda y la confrontación ruso-saudita. México puede ser el país más perjudicado ya que los ingresos del petróleo sin esenciales para las cuentas públicas mexicanas. Sin petrodólares México va al abismo, y con epidemia el fondo de ese abismo baja más.

El otro bocachanclas del continente es el brasileño Bolsonaro, que confía en el auxilio de la providencia al tiempo que desprecia las recomendaciones de los expertos y del sentido común. Para los brasileños la crisis del petróleo también supone un problema añadido con pésimas consecuencias.

También pertenecen al club los jefes de gobierno de Estados Unidos y el Reino Unido, los bocazas más reconocidos de las democracias occidentales más antiguas y reputadas. Ante el desafío de la pandemia las primeras respuestas de Trump y Johnson se dejaron llevar por su carácter bocachancla. Felizmente detrás de ambos hay un entramado institucional (adultos en la sala) para doblegar la tendencia irresponsables de sus jefes.

La lista de bocachanclas nacionales no es corta pero me parece que conviene aplazarla a días menos aciagos que los actuales, especialmente porque en estos momentos están neutralizados aunque algunos sigan activos aunque con locuacidad contenida.

Entre las oportunidades que puede traer esta epidemia puede estar una cierta vacuna contra los bocachanclas.