Gobernanza en el aire pero sin gravedad

El actual es un Gobierno débil, le sustenta una coalición con ganas de durar, pero con 155 escaños en el Congreso que precisan del concurso de los nacionalistas independentistas para alcanzar mayorías claras. Pero cuenta con fortaleza de ser menos débil que la oposición. Pedro Sánchez goza de experiencia para gestionar esa debilidad, su trayectoria política está sustentada en convertir la debilidad en éxito.

Así le fue con la moción de censura que desahució a Rajoy y encumbró a Sánchez. Y otro tanto a la hora de investir de nuevo a Sánchez como Presidente tras las últimas elecciones. Siempre en el aire, siempre pendientes del voto decisivo de los independentistas catalanes. Un voto que faltó para aprobar los Presupuestos para 2019 con la disolución de las cámaras como consecuencia inmediata.

El Congreso votará esta semana el primer acto de los Presupuestos 2020, el techo de gasto y la senda de déficit que proporcionan el perímetro presupuestario. Sin esa referencia no hay Presupuestos. Horas antes de la votación no hay certidumbre sobre el resultado. Son decisivos los 13 votos de ERC, mientras no se desvelen el Gobierno no sabe si pasará o no su propuesta presupuestaria.

Es improbable que ERC desaire a Sánchez para este trámite, pero sirve como demostración de poder apurar hasta el último segundo, prueba de la debilidad y dependencia del Gobierno. Un permanente sinvivir ya que el entendimiento se puede ir al traste por cualquier circunstancia o avatar.

El gobierno Sánchez no tiene el riesgo de una moción de censura, poner a todos los grupos en contra es muy improbable, los actores carecen de incentivos para ese gesto que dejaría al Estado español en extrema situación de provisionalidad, algo que forma parte de la estrategia independentista para volver a desplegar otro proceso unilateral como el de 2017.

Pese a estar en el aire Pedro Sánchez se siente fuerte, trata a la oposición con un desdén que no tiene precedentes en las cámaras, tal y como ha acreditado esta semana durante las dos sesiones de control en Senado y Congreso. Pero son sesiones de cohetería y fogueo, retórica vacía para descrédito de los oradores.

La otra ventaja de Sánchez radica en la debilidad de sus propios socios. Podemos y sus entornos están entregados al disfrute de los Ministerios y, por ahora, no van a plantear problemas. Y los independentistas aliados, ERC viven en el filo de la navaja de un celo insuficiente, sometido a la vigilancia y contraste de sus competidores encabezados por Puigdemont y sus vicarios, incluido Torra, que aunque vive sus momentos finales ejerce de representante de la intransigencia.

La reunión en Moncloa de socialistas (Gobierno) e independentistas es pura liturgia y retórica, ejercicio de cinismo; ahora el objetivo es no levantar la mesa, continuar la farsa y seguir pedaleando hacia ningún sitio, porque ambos saben de sus limitaciones. En resumen, todo en el aire pero sin que la fuerza de gravedad dicte su ley.