Sanders encabeza las primarias, sin posibilidad de ganar

Las elecciones presidenciales de los Estados Unidos son una competición con dos carreras de fondo eliminatorias: primero hay que ganar la nominación en verano y después la elección definitiva de noviembre. El candidato republicano es el presidente actual que aspira a la reelección como sus tres predecesores: Clinton, Bush hijo y Obama. Hay que remontarse a 1992 para un candidato que perdió la reelección (Bush padre). De manera que el precedente juega a favor de Trump, aunque eso no significa garantía de ganar.

La incógnita hoy reside en el candidato demócrata cuya nominación está más abierta que nunca con varios de los pretendientes alterándose en la cabeza, pero en todos los casos con muy baja intención de voto entre los suyos, ninguno llega al 25%. Han pasado ya dos primarias en estados poco relevantes aunque significativos: Iowa y New Hampshire que otorgan 51 compromisarios (el 1,3%). Hasta el supermartes del 3 de marzo cuando se asignan compromisarios de 14 estados, entre ellos Texas y California, no merece la pena fijar hipótesis razonables sobre el elegido.

El obvio que el candidato demócrata es relevante para todo el mundo ya que significa la oportunidad de revertir las prioridades de Trump en política internacional, manifiestamente aislacionistas y contradictorias. Un demócrata ganador alteraría el tablero y la política de los Estados Unidos en comercio, cooperación, clima…

Las dos primarias iniciales han colocado al socialista Sanders en cabeza con un 23,6% de preferencia de voto y 21 delegados. Y al joven, poco conocido, y centrista Pete Buttigieg con 22 delegados aunque solo el 10,5% de intención de voto global. El vicepresidente Biden (otro centrista) que arrancó en cabeza y con ventaja, ha caído con estrépito en los dos estados y solo le queda la oportunidad en las dos Carolinas (donde va en cabeza pero sin ventaja) para evitar el abandono prematuro. Otro tanto para la senadora Warren, que en algún momento encabezó la larga lista de candidatos, pero que ahora (con 8 delegados y 12% de intención) va retrasada respecto a Sanders.

El candidato de última hora, Bloomberg, no ha concurrido en las primarias de febrero y no aparecerá hasta el supermartes, pero las encuestas le otorgan un 14% (al alza). A la convención de julio en Milwaukee (Wisconsin) es previsible que concurran dos pretendientes, con sensibilidad más centrista o a la izquierda, y probable que salga vencedor el centrista, tal como ocurrió en la anterior convención que designó a Hillary Clinton frente a Sanders.

De los seis candidatos actuales cuatro van de centristas (y superan el 50% de la intención de voto) frente a los dos por la izquierda que suman el 36%. Sanders puede llegar a Milwaukee pero con mínimas posibilidades de ganar la nominación. Hasta entonces (faltan cinco meses) caben varias posibilidades, incluso alguna sorpresa.