El coronavirus, cisne negro que debilita negocios

La lista de “riesgos potenciales” para el 2020 que elaboran algunas empresas de consultaría para orientar a sus clientes o, simplemente, para ser citadas y llamar la atención, no dieron de lado la hipótesis de crisis por virus, epidemia o pandemias (hay experiencia recientes y remotas de esos fenómenos indeseables), pero apenas aparecían en la lista de preocupaciones inmediatas: las guerras comerciales, como China y los Estados unidos en primer plano; los efectos del Brexit; la inestabilidad política europea con varios populismos emergentes; las elecciones presidenciales norteamericanas y el futuro de Trump; la influencia del narcotráfico, especialmente en América central y del sur, el terrorismo yijadista… son epígrafes recurrentes en esas listas, pero no figuraba este coronavirus llegado de China.

Así que el virus ocupa todo el plano de la actualidad con efectos directos inmediatos en las expectativas de la economía china e inclusa en su emergente poder global; con impacto directo también en el comercio mundial y en las perspectivas de crecimiento de todas las economías, incluida la española; y con efectos de más largo alcance y espectro en los usos y costumbres.

En España una víctima evidente es el Congreso mundial de la industria del móvil en Barcelona, un gran acontecimiento sometido a polémica local (en Cataluña) y nacional en España. El Congreso atraía hasta Barcelona durante no menos de una semana a más de cien mil personas con plena ocupación de hoteles, restaurantes, comercios… Se estima que el 5% de los ingresos turísticos de Barcelona dependen de la semana de este Congreso. A la fecha no es seguro que se vaya a celebrar o aplazar, pero si lo es que los visitantes serán menos, que la presión sobre los precios y los ingresos será menores y que los beneficios pueden esfumarse.

Pero hay más efectos con carácter estructural: la conveniencia de este tipo de acontecimientos mundiales, con asistencia de miles de personas procedentes de todo el mundo. ¿Son necesarios? ¿Son sustituibles por mecanismos digitales virtuales muchos más cómodos y baratos?

El crecimiento del turismo de vacaciones de personas de todo el mundo es inevitable a medida que crece la renta y el ahorro de millones de personas. La aparición de cientos de miles de chinos en los flujos turísticos representa una gran oportunidad para la industria turística europea, incluida la española. Los autobuses de asiáticos hacia los establecimientos más exclusivos de El Corte Inglés ya no es un hecho excepcional sino una oportunidad estable y creciente para aumentar las cifras de negocio.

Sin embargo los riesgos de virus y pandemias va a debilitar la industria de congresos con grandes concentraciones de personas de todo el mundo; el riego de contagio ya no es algo remoto o improbable sino un dato posible, incluso probable. El virus llega antes de la vacuna y la prevención pasa por evitar riesgos de contagio, incluida la limitación de los contactos personales.

El coronavirus va a servir de excusa de cualquier dato desfavorable en el devenir económico inmediato. La crisis marcará una muesca en el crecimiento, décimas, pero con consecuencias adicionales de imposible evaluación en estos momentos. La hipótesis de crecimiento mundial del 3% se puede dar por superada; las próximas previsiones vendrá con algunas décimas menos.