¿Se hubiera puesto Suárez a la derecha de Torra?

Adolfo Suárez ha sido el  presidente español con una aproximación más pragmática y efectiva a la cuestión catalana. De hecho su política permitió cuarenta años de convivencia-coexistencia-conllevancia (que de todo hubo) que los independentistas catalanes soportaron como ejercicio de paciencia mientras acumulaban seguidores. Suárez tuvo la ventaja de un interlocutor inteligente y con sentido de estado como punto de partida, Tarradellas que recuperó la Generalitat y el cauce al autogobierno.

Suárez aplicó una estrategia política proactiva y valiente, conforme a su carácter, llevó la iniciativa y logró que una inmensa mayoría de catalanes aprobaran la Constitución y luego el Estatuto. Sirvió para varias décadas. Felipe González mantuvo esa línea aunque con el añadido de que sus socios catalanes (el PSC de Serra y Maragall) aspiraban a gobernar Cataluña desplazando a Pujol. Aznar contuvo sus impulsos cuando necesitó a Pujol y con mayoría absoluta fue prudente y cauteloso, en resumen no hizo nada, dejo pasar, no supo qué hacer.

Con Zapatero y Rajoy la estrategia brilló por su ausencia, se entregaron a las ocurrencia (Zapatero) o a la indolencia (Rajoy) y en vez de abrir espacios de entendimiento se inhibieron; ni conocieron ni entendieron Cataluña, estuvieron mal informados y fueron poco perspicaces. Y cuando a los independentistas se les acabó la paciencia porque calcularon que tenían  posibilidades se quedaron alelados.

Ahora estamos en la etapa Sánchez, audaz como Suárez, pero con estrategia confusa, sin autoridad ni claridad. Un detalle llamativo fue la docilidad ante torra para colocarse a su derecha, un gesto menor, para algunos irrelevante, pero muy significativo. Sánchez tropieza con el protocolo como un patán; desde luego que Suárez (o González) ese detalle no lo hubieran pasado por alto. El segundo se coloca a la derecha, pero no el primero; y en España, incluida Cataluña, el presidente del gobierno solo va a la derecha del Rey y los demás van a su derecha.

Es un tema menor, pero significativo. La anterior reunión en Pedralbes fue un desastre que colocó en la agenda como prioridad el temario de los independentistas sin que el gobierno Sánchez fuera capaz de plantear otro índice. El siguiente acto será cuando se reúna esa mesa de negociación (diálogo) que encabezarán el todopoderoso Sánchez y el desahuciado Torra, con Puigdemont y Junqueras al fondo disputándose la última palabra de su lado.

 

Cabe la hipótesis de que a Sánchez le salga su plan y normalice el caso catalán, que reconduzca y apacigüe la unilateralidad; no son pocos los que esperan que ocurra, los que sueñan que sirve; pero no son menos los que consideran que es pura táctica que lleva al fracaso y al desastre con consecuencias incalculables en este momento, también para Sánchez y para el PSOE. Desde luego que Suárez no se hubiera puesto a la derecha tras la indicación mandato de Torra.