Dos vicepresidentas para obscurecer

El Gobierno apenas lleva un mes en activo aunque parece que ha pasado mucho más tiempo y empieza a asentarse la idea de que van a durar aunque no sea por sus propios méritos. A lo largo de estas semanas la presencia gubernamental en los medios ha sido abrumadora, todo el equipo (con algunas prudentes excepciones) ha dedicado tiempo para cubrir toda la parrilla de los medios, televisión radio y diarios influyentes. El Presidente ha sido el que menos se ha expuesto, dedicado a construir el castillo presidencial del que se ha rodeado.

El papel de la Presidencia del Gobierno (que suena por encima de primer ministro) se ha rediseñado a fondo para definir un sistema presidencialista a la americana o a la francesa. El Presidente acumula poder como ningún otro lo hizo antes, y la creación de ¡cuatro! Vicepresidencias sectoriales para coordinar parece más un guiño para distraer que otra cosa.

Este fin de semana dos vicepresidentas, la primera y la económica, han aparecido en El País y La Vanguardia (no es casualidad) para exponer la nueva política de este gobierno inédito, progresista y de doble coalición (una de gobierno y otra de investidura). Lo llamativo de ambas entrevistas es que no aclaran casi nada, divagan sin concretar y reiteran tópicos manidos sin contenido.

De la entrevista a Carmen Calvo (firmada por la directora del diario, que siempre es indicador de relevancia) queda claro que el Partido Popular es culpable de casi todo, especialmente del embrollo catalán. De la entrevista a Nadia Calviño también queda claro que ella está por la ortodoxia europea pero que los números, los datos del Presupuesto van por otro lado, de manera que habrá que modificar la posición de la Unión. Para la señora Calviño todo va bien aunque no se cumplen las previsiones ni se alcanzar los objetivos.

Titular ambas entrevistas no era fácil, entre otras razones porque aportan muy poco y no es culpa de los entrevistadores que han preguntado con tino. Que la ortodoxa Calviño diga que el pacto de estabilidad no se ajusta a la realidad española  es curioso, supone una quiebra del discurso oficial. Todo lo demás es reiterar los argumentos y tópicos habituales con el matiz de que los nuevos impuestos (tecnológicas y financieras) están afectados por los trabajos de la OCDE en este sentido que vienen de atrás y que están en la recta final.

Lo de Carmen Calvo es más pinturero, cuando desde ámbitos cercanos al Gobierno apuntan que los nuevos Presupuestos han entrado en vía muerta hasta después de las elecciones catalanas que se celebrarán este año algún día, la vicepresidenta sostiene que hay que separar ambos problemas. ¿Cómo? ¿Quién? ¿Cuándo?  El resto de la entrevista discurre por el argumentario reiterado durante las últimas semanas. Da la impresión de que el Gobierno trata de ocupar espacio en los medios, ahogar el debate. En resumen dos entrevistas que debían ser para iluminar pero que, como ironizaba Eugenio D´Ors, consiguen obscurecer.