España Venezuela, extrañas relaciones

La peripecia de la visita a España del “Presidente encargado” de Venezuela (la oposición, según el vicepresidente Pablo Iglesias) roza la extravagancia diplomática. En teoría debería haber cursado con naturalidad pero por razones no explicadas y difíciles de entender se ha convertido en un conflicto interno más de los que caracterizan la relación de Gobierno y oposición. Un problema político añadido e innecesario. Eso sin tener en cuenta la perplejidad de las cancillerías europeas.

Entre lo que sorprende está la ausencia de preguntas y la banalidad de las respuestas. Por ejemplo: el presidente Sánchez dice ante los periodistas que el ministro Ábalos ha evitado un conflicto diplomático. ¿Qué conflicto? ¿Cuál era el problema? No lo explica y nadie lo pregunta. ¿A qué se refiere Sánchez? La incertidumbre que generan las palabras de Sánchez justifica especulaciones disparatadas.

¿Cuál es la política de Sánchez (y de su Gobierno) sobre Venezuela? Sabemos la posición de Zapatero, la de Aznar y la de González. Sabemos la posición de la oposición, la de Pablo Iglesias (aunque vive momentos de prudente matización), pero ¿qué quiere Sánchez?, ¿quién lo sabe?

Debemos considerar como dato que el gobierno español está alineado con la posición europea respecto a Venezuela que pasa por el reconocimiento de Guaidó. Un dato que se debilita ante el recibimiento que el gobierno español ha tributado al venezolano y que contrasta con los otros gobiernos europeos. No solo no ha sido recibido en La Moncloa sino que la ministra de Exteriores le cita en un edificio semioficial, Casa América, para rebajar consideración y nivel.

La extravagancia, el despropósito, lo pone el ministro Ábalos con su confuso encuentro-entrevista  con la señora Delsy Rodríguez que ejerce de vicepresidenta del gobierno Maduro. Dicen que el ministro español se trasladó a Barajas para recibir al ministro venezolano de Turismo (¿turismo en Venezuela?) que es amigo suyo. ¿Amigo?, ¿desde cuándo?, ¿en qué circunstancias…? ¿A cuántos ministros de Turismo ha ido Ábalos a recibir en Barajas? ¿Con qué título competencial? Insisto todo muy extraño, difícil de entender.

Los otros ministros que estos días comparecen en los medios con la emoción de los que están empezando y asumen que van a hacer historia, a preguntas por el caso Venezuela, responden con automatismo de “argumentario” que el gobierno es unánime con la política del Presidente. ¿Qué política?, ¿Por qué nadie pide detalles?  Solo el vicepresidente Pablo iglesias, el que más vinculado a Venezuela, advierte que no es su tema, que no es materia de su competencia. Más extravagancia.

Lo de Zapatero y González es bien conocido, visiones divergentes. El segundo alineado (e influyente) con lo que podríamos definir como área OCDE y el primero con los amigos de Maduro (Rusia, Turquía, Cuba y China) a los no influye aunque acompañe.

La oposición se ha lanzado a marcar distancia con Sánchez, como es habitual, y a homenajear a Guaidó que se ha mostrado prudente, cauto y muy respetuoso con Sánchez y su gobierno; deben haberle advertido que el presidente se molesta cuando le señalan sus contradicciones. ¿Cuál es la posición de Sánchez sobre Venezuela? Pues depende del día ¿Qué fue a hacer Ábalos en Barajas la noches de autos? Nadie lo ha explicado, salvo lo de evitar un conflicto (?).