Golpes de timón en Telefónica

Tanto para el anterior presidente de Telefónica (Cesar Alierta) como para el actual (José María Álvarez-Pallete) la cotización de la compañía significa una frustración, un calvario. Ambos consideran que el mercado minusvalora ese valor. Y ambos han tratado de pasar a la acción (en el doble sentido) con medidas que hagan más atractivo el título. Han fracasado y no es por deméritos propios. El sector sufre el mismo síndrome y aunque el tuerto es rey en el país de los ciegos, ello o no sirve de disculpa. Alierta conoció el 2008 precios por acción por encima de 20€, incluso propicio planes de opciones para directivos, incluido él, muy por encima de ese precio. El mercado dejó el precio a la mitad. A Pallete le ha pasado algo parecido, sufrió una caída por debajo de los 6€ y desde verano aspira a llegar a siete, mientras el consenso del mercado marca un precio objetivo de 8,5€. Como decían en los pueblos de los hijos descarriados. “es de Dios”. Y esto del mercado tiene sus zonas mágicas, más en estos tiempos de tribulación cuando el mismo argumento explica las subidas y las bajadas. Claro que nunca hay que desdeñar el mercado porque fija la realidad. Y para Telefónica esa realidad dice que la compañía vale 33.600 millones de euros, es decir una birria al alcance de alguna OPA bucanera que trate de vender la compañía a trozos. Muy difícil, muchos obstáculos para que ocurra, pero el riesgo existe.

Tanto Pallete como Alierta son profesionales con experiencia financiera, en finanzas transcurrieron sus carreras. En el caso del actual Presidente hay una vocación tecnológica acentuada y creciente y su desempeño se construye ahora con ese sesgo. Pallete quiere que Telefónica sea más una compañía tecnológica que una operadora de telecomunicaciones. La diferencia es muy sensible y ahora los precios de las compañías son distintos en ambos sectores.

¿Es tecnológica Telefónica? Se puede sostener que es más teleco que tecnológica, pero discurre por la senda de lo segundo; al menos ese es su objetivo y se afana en recorrerlo. Tiene que hacerlo y explicarlo, convencer al mercado y acreditarlo con números y resultados.

Pallete ha tomado dos decisiones bendecidas por el Consejo de Administración al que ha querido dar un protagonismo más allá de lo formal. La primera (ya comentada en esta columna el día 29 de noviembre) fue la reorganización estratégica decidida a finales del mes pasado. En el Consejo de esta semana han procedido al relevo de dos consejeros (el chino Xiaochu y el brasileño Furlán) sustituidos por dos mujeres, ingenieras ambas, con un perfil profesional y tecnológico de primera calidad. Claudia Sender (Brasil) ocupa uno de los asientos y la española Verónica Pascual el otro. El Consejo de Telefónica cuenta ya con 5 mujeres entre sus 17 miembros (30%), por encima de la media del IBEX 35 y entre ellos nacionales de los países donde está más presente la compañía. Brasil, Reino Unido y Alemania. Diez de los consejeros llevan el apellido de independientes, el resto dominicales o ejecutivos.

Los inversores profesionales, los grandes fondos que mantienen porcentajes significativos (entre el 1 y el 5%) de la compañía aprecian más que nunca la calidad del Consejo, su composición, su competencia y sus funciones. También valoran el “propósito” de la compañía y desde fechas muy recientes la sostenibilidad y compromiso con el cambio climático. Pallete lo sabe y los golpes de timón que viene dando estos últimos tiempos van en esa dirección. Falta por verificar si el mercado toma nota y lo bendice.