¿Qué puede seducir a ERC?   

La política española vive este fin de año anclada a la negociación entre PSOE-Sánchez y ERC-Junqueras (los apellidos de los líderes son importantes) que puede habilitar un gobierno de coalición de izquierdas y evitar el fracaso de otra legislatura, la XIV (y van tres) ¿Cómo seducirá Sánchez a los independentistas catalanes? Solo ellos lo saben, la cuestión ahora es cómo vender la mercancía, cómo presentar el acuerdo (o el desacuerdo) evitando la sensación de fracaso. Para Sánchez el objetivo central no es otro que gobernar, o mejor, continuar como inquilino de la Moncloa que es no es sinónimo de gobernar. El objetivo de ERC es alcanzar la hegemonía en Cataluña, la Presidencia de la Generalitat para seguir caminando hacia la independencia sin atascarse en la vía unilateral que tiene muy poco recorrido.

Hay quien sostiene que el acuerdo es un hecho, que solo requiere la liturgia de una presentación que no lleve a rupturas internas o al riesgo de divorcio con las bases. Para ambos partidos el pacto supone un camino embarazoso pero no muestran el menor interés por explorar otras posibilidades.

La posición del PSOE-Sánchez es conocida y se sustenta en dos conceptos imprecisos: por un lado el “diálogo” como fin y eslogan; y por otro el “progresismo” como meta. La de ERC también es clara. Autodeterminación y Amnistía. ¿Puede Sánchez satisfacer esas aspiraciones? No es fácil, pasa por seducir o encantar al socio con promesas de que lo van a intentar, que es posible sin salir del cauce constitucional.

Un camino que pasa por gobernar y controlar las instituciones, incluido el Tribunal Constitucional (tiene cuatro puestos vencidos), el CGPJ (que designa a los jueces, especialmente del Supremo) y demás instituciones del Estado. Una metodología que no se puede materializar en el documento que sustente el acuerdo (ese que según Sánchez será público y respetuosos con la Constitución).

ERC tiene que confiar en Sánchez, como en su día confió en Zapatero. A favor está la experiencia de más de una década, desde el pacto del Tinell auspiciado por Montilla-Iceta que desalojó a Convergencia de la Generalitat, alumbró el tripartito catalán y una alianza del grupo socialista en el Congreso (gobierno Zapatero) con el grupo catalán de ERC en el Congreso.

Hay precedentes de colaboración entre ERC y el PSOE. También desacuerdos y frustraciones históricas. Pero la política actual es “presentista”, cuenta lo que sea útil de inmediato. Y eso está a favor del acuerdo entre PSOE y ERC, con el permanente apoyo y empuje de Podemos que está a favor y trabaja para ello. A ERC solo le puede seducir aquello que le encamine hacia sus objetivos fundacionales. Y si el PSOE de Sánchez insinúa que será sensible a esas aspiraciones les darán voto de confianza. El problema es cómo vestir (y disimular) el acuerdo sin desgarros internos.