Xavi Alonso abre brecha en la Agencia Tributaria

Tras un largo procedimiento, muy notorio, de la Agencia Tributaria contra el futbolista Xavi Alonso el acusado ha salido ileso del trance en primera instancia. Ahora caben recursos ante el tribunal Superior de Madrid pero la primera sentencia favorece al ciudadano contribuyente para decepción y fracaso de la Agencia tributaria. Los fiscales, en base a la investigación y el criterio de las inspectoras de Hacienda que instruyeron el caso, plantearon al juez una condena de multa de cuatro millones de euros y dos años y cuatro meses de prisión. Alternativamente estaba el allanamiento de Xavi Alonso aceptando la falta (delito) y la multa. Otros muchos jugadores de élite que se han visto en semejantes circunstancias se han allanado a la presión de la Agencia Tributaria evitando así el riesgo del juicio y de una posible condena.

Xavi Alonso no se ha allanado, ha asumido el riesgo del juicio y, por ahora, sale ileso de la confrontación. Lo habitual es que los abogados aconsejen el pacto porque la incertidumbre del juicio resulta insoportable. Lo que se arregle con dinero parece la mejor solución. Xavi Alonso no lo ha hecho y marca un camino interesante.

A la vista de la decisión del juez que ha considerada errática la posición de la Fiscalía y “excesivo” el comportamiento de las inspectoras de hacienda merecería la pena una reflexión en la Agencia Tributaria y algunas explicaciones. La estadística dice que los jueces tumban demasiadas acusaciones de la Agencia que actúa con arrogancia de Estado sin contención, con abuso, en ocasiones, dejando al ciudadano en indefensión.

En mayo del pasado año 35 catedráticos de Derecho Fiscal y Financiero, encabezados por un expresidente del Tribunal Constitucional firmaron un manifiesto titulado “Declaración de Granada” denunciando los que consideraron excesos de la administración tributaria. Un documento de 15 folios, razonado, ponderado, que no ha merecido una respuesta igual de razonada de Hacienda. Tampoco obtuvo la atención de la comisión de Hacienda del Congreso que puede llamar a los firmantes a dar explicaciones de sus argumentos, especialmente por su cualificación profesional.

El documento concluye:

“La quiebra del principio de legalidad, el olvido de la función de la Ley y del papel de las Cortes Generales en un Estado de Derecho, y el consiguiente deterioro del principio de seguridad jurídica, se han erigido en cauces por los que han fluido, torrenciales, las aguas que se han llevado consigo la igualdad de los españoles ante la Ley fiscal, la aspiración a hacer realidad la solidaridad entre todos los españoles y, en definitiva, la quiebra del principio de justicia financiera.

Esas aguas se han llevado también una buena porción de las ilusiones que depositamos en la construcción de la llamada Parte General de nuestro Derecho Financiero. Parecen volver los tiempos en que nuestros maestros, de forma tan bienintencionada como voluntarista, se afanaron en la construcción de una Parte General que fuera el sostén de una relación entre la Administración tributaria y los contribuyentes asentada en el Derecho. Lo hacían ayunos de Constitución. Hoy la tenemos, pero los problemas persisten.

El fenómeno es claro y los resultados también. La Hacienda Pública se ha convertido en agente de la razón de Estado. Una razón que descansa sobre un solo pilar cual es la recaudación. En el margen del camino ha ido quedando, primero, la Ley; más tarde, la seguridad jurídica; y unos metros más allá las garantías y los derechos del contribuyente que en 1998 parecieron albergar un revivir de los sueños nacidos con la Constitución de 1978.

No obstante, deberíamos ignorar la leyenda que aparece en la entrada del Infierno de Dante, y seguir luchado para que las aguas de la justicia financiera vuelvan al cauce del que nunca debieron salir.

Solo me atrevo a añadir. AMÉN.

https://abogadosdeandalucia.com/_files/200000147-a4861a574a/DECLARACION_DE_GRANADA.pdf