Las cuentas del “rescate” financiero

Uno de los muchos argumentos con “pegada” de Podemos (y algunos otros) es que la banca debe devolver los 60.000 millones de euros que se utilizaron para el rescate financiero. No parece viable, pero suena bien. Los impuestos a los ricos, a los poderosos, a los otros, siempre tiene buena audiencia; aunque no sea creíble, entre otras razones porque si fuera efectivo ya se habría aplicado. En resumen es una de las muchas “machadas” para los mítines.

No obstante merece la pena dedicar unas líneas a precisar cómo discurrió el rescate bancario, su coste y la suerte de los 60.000 millones que prestó, prácticamente sin coste y a muy largo plazo, la Unión Europea a España para abordar la crisis financiera. Un préstamo con condiciones de política económica que el gobierno Rajoy se resistía a aceptar por la sensación de debilidad que  significaba,

El Banco de España va dando cuenta periódicamente del desempeño del rescate que lleva ya más de diez años de ejecución y para el que quedan otros tantos antes de poder cerrar un balance definitivo. El balance provisional es elocuente y acredita que la afirmación del ministro responsable de la operación (Luis de Guindos) sobre el coste final: próximo a cero, sostenía, fue muy exagerado.

A la fecha el coste de la operación asciende a 64.000 millones destinados a nuevo capital para cajas de ahorro (y al banco de Valencia tutelado por una caja). Hay que añadir otros 14.300 millones destinado a compensar pérdidas (esquemas de protección de activos y otras garantías). Además queda por sumar el coste de la SAREB, que iba a ser cero y que a estas alturas sabemos que serán bastantes miles de millones. En total una factura de más de 80.000 millones de euros.

Las recuperaciones para el Tesoro logradas hasta la fecha ascienden  a poco más de 5.000 millones a los que se puede añadir el valor de la participación en Bankia (unos 10.000 millones) y lo que salga de otras recuperaciones de activos dañados que será muy poco. El Banco de España estima que el coste neto efectivo a la fecha supera los 65.000 millones y pueden ir aumentando con el paso del tiempo, especialmente por la SAREB.

De esa cifra algo más de un tercio (25.400 millones) han salido de la aportación bancos y cajas al Fondo de garantía de depósitos y los otros 42.600 millones del FROB organismo público financiado por el Tesoro. De manera que Guindos se equivocó sólo en esos 42.500 millones; seguramente sabía que sería así, pero aquel no era momento para decir la verdad.

¿Quién se ha beneficiado de esa monumental cifra?  Desde luego que en ningún caso los titulares del capital, o de otros títulos equivalentes, de las entidades rescatadas: todo se redujo a cero. Tampoco los ejecutivos de las entidades, muy responsables del desastre, que están en su mayoría procesados o condenados y que han perdido buena parte de su patrimonio.

Los beneficiados por el rescate han sido en primer término los depositantes (la mayoría de muy buena fe y en absoluto responsables de los errores) que sin rescate hubieran visto comprometido y reducido su ahorros. También los acreedores de títulos que salieron mal (preferentes y equivalentes) que han sido compensados merced a sentencias judiciales. También ha salido favorecido el sistema de cobros y pagos de los clientes de los bancos (cajas) que  si hubieran quebrado hubieran pasado por dificultades operativas de incalculable coste.

Con estos datos la pretensión “que devuelvan los 60.000 millones” tiene poco recorrido razonable. ¿Saben de lo que hablan?