ERC: UNA consulta con pregunta apañada

Dos leyes mercantiles no escritas, argot comercial, dicen que mientras no hay firma en el notario no hay operación; más claro, las ventas se perfeccionan con el cobro, mientras no hay cobro no hay venta. Los romanos hacían coincidir el pago y la entrega y en eso se fundaba el comercio. Aplicado a la política actual tendríamos que decir que no hay pacto mientras no hay votación satisfactoria.

Hay razones para concluir que Pedro Sánchez tiene amarrada la investidura con ERC, pero tienen que vestir el santo para que puedan pasar el trago los unos y los otros. Para que los hiperventilados del nacionalismo no se vayan al monte y resuciten el mantra de “botifler” que tan nerviosos ponen a los líderes. Y para que una parte de los socialistas no rechacen un pacto que cuestiona la Constitución y la unidad nacional. De manera que hay que desplegar una liturgia, una explicación (ahora se llama relato) que permita salvar los muebles y aparentar lo que se quiere.

Lo que vaya a ocurrir a continuación de la investidura es harina de otro costal; en la actual política y con estos gerifaltes lo que cuanta es lo inmediato. Y lo inmediato para Sánchez es la investidura; para Iglesias entrar en el gobierno, para los regionalistas unos pellizcos al Presupuesto, para el PNV varios pellizcos y alguna competencia adicional, y para ERC poder empezar a salir del laberinto en que están embarcados, mejorando su posición electoral en Cataluña y relegando a Puigdemont y sus compañeros de aventura.

¿Cómo salir del laberinto? Solo hay un camino, con algunas bazas que poder presentar a sus bases y a los catalanes a los que han arrastrado al viaje a Ítaca. Y una de las posibles salidas se llama “consulta” que forma parte de la lógica independentista. Y para consultar hay que formular la pregunta que proporcione la respuesta búsqueda. En este caso la pregunta apañada para lograr la respuesta es la siguiente: “Estás de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación”. Una pregunta que lleva implícita otra más clara: Votamos a favor si nos dan algo.

La consulta será que NO hay que apoyar la investidura, no se puede claudicar, pero que si apoyando se acerca el viaje a Ítaca (lo cual es muy opinable) entonces se vota a favor. Interpretar la consulta (que es no es preceptiva) corre a cargo de la dirección de ERC, de manera que valorar ese “acuerdo para la mesa de negociación” corresponde a los jefes, que parece evidente que están a favor de la investidura, tras una resistencia heroica que garantice los principios.

La pregunta no es clara, no es binaria, introduce condiciones imprecisas, en resumen una pregunta apañada, que permitirá llegar a la conclusión que convenga cuando llegue la hora de la investidura. Durante estos días unos ponderarán la presión que deben ejercer y otros la resistencia que deben aplicar. Finalmente todos aspiran poder decir que han cumplido el objetivo y que han conseguido lo que pretendían sin sacrificar nada. Y los demás tendremos derecho a señalar que hemos entendido, que el apaño es un apaño. A estas alturas, tal y como están puestos los bolos hay razones para pensar que habrá gobierno de coalición con pactos a varias bandas y no necesariamente trasparentes.