Astucias y disimulos hasta los pactos de diciembre

Hasta que llegue diciembre, forzado por la inevitable composición de la Mesa del Congreso, los pactos pueden esperar: quince días de astucias, cálculos, disimulos, apariencias… ejercicios aritméticos, declaraciones más o menos campanudas hasta el día 3, cuando hay que trasparentar los pactos para componer la Mesa, designar quién ocupe la Presidencia y poner en marcha el reloj de la investidura. Esta vez las consultas pueden ser, como fue habitual las doce primeras legislaturas, protocolarias: el resultado estaba cantado, de manera que cumplidos los trámites de audiencia (dos días) para que el Rey, inmediatamente, encargue a un candidato comparecer para una investidura garantizada.

Todo eso puede ocurrir a lo largo de la primera semana de diciembre, poco afectada por el puente del viernes 6 al 8, materializándose en la sesión del martes 10 de diciembre para que esa misma semana haya Gobierno y el Consejo se reúna el viernes 13 para empezar a desgranar decisiones y sorpresas; o quizá no tanto.

Así que nos quedan quince días de mosqueos y apariencias más o menos oportunistas y vanas, para concluir en lo que puede estar cocinado. Iceta e Iglesias, y sus ayudantes más cercanos, han acometido las conversaciones necesarias con otros grupos (ERC) para que en primera o segunda votación Sánchez pierda la condición de “en funciones” para alcanzar la de Presidente en pleno ejercicio.

En realidad no será tan “pleno” ejercicio ya que lo habrá logrado mediante pactos múltiples, más o menos explícitos, tácitos en algunos casos y por delegación en otros, con más de una docena de partidos y cinco grupos parlamentarios que le restarán autonomía. ¡Un experimento!

Puestos a arriesgar los políticos españoles van a dar el salto de los gobiernos monocolores a uno arco iris con sensibilidades y objetivos múltiples y con disciplina interna más que dudosa. Va a ser una experiencia inolvidable para los periodistas dedicados a la crónica política y parlamentaria. Distinguir entre hechos, apariencias, intentos, intoxicaciones, manipulaciones… va a poner a prueba el talento y la suerte de cada comentarista. Una de las novedades del nuevo mapa y del talante dominante es que lo que se diga un día puede quedar desautorizado al día siguiente por el mismo protagonista. Vamos a entrar de lleno en la estrategia del “depende” y el “ya veremos”.

A estas alturas de la temporada lo más improbable es que la alianza de socialistas y populistas de todo tipo no llegue a concretarse en diciembre. Sánchez lo vio claro la noche electoral, como no lo había visto las semanas anteriores. Apostó por conseguir más votos y logró menos, de manera que para sostener su preeminencia en el pacto no le quedó otra opción que la que antes rechazó. Si ahora fracasa Sánchez entraría en desahucio, que es lo que no desea. De manera que toca “experimento” y astucias.