La Mesa del Congreso, cálculo aritmético 

El 3 de diciembre los diputados dispondrán de su acta habilitante para ocupar asiento en la cámara y se procederá a la constitución de la misma y de su mesa de gobierno. Los diputados (joven y mayor) ejercerán la función preceptiva de saludar en la apertura (un discurso para lucir palmito), llamar a votar y contar las papeletas. Un trabajo para que brille por unas horas un veterano, hace seis meses lo hizo el diputado socialista por Burgos, Agustín Zamarrón, que actuó con brillantez “valleinclanesca”. Buen espectáculo. Sospecho que puede volverle a tocar la misma tarea.

Pero lo importante de la sesión es el esquema de pactos que acredite en las tres votaciones que se repetirán para designar Presidente (primera votación) que, salvo sorpresa mayúscula, será socialista en primera o segunda vuelta, por mayoría absoluta o relativa.

Más interesantes serán las dos siguientes votaciones para elegir los cuatro vicepresidentes (una votación) y los cuatro secretarios (otra votación). Los jefes de fila tendrán que recurrir a una aritmética afinada para que el reparto de votos les quede lo mejor posible.

Parece lógico que la coalición de Gobierno aspira a lograr dos vicepresidencias y dos secretarías que con la Presidencia suman cinco votos que suponen mayoría; una baza importante para el nuevo Gobierno, débil por naturaleza, que necesitará todos los apoyos que puedan otorgarle la mayoría de la Mesa del Congreso.

Más difícil lo tiene el PP, que parte con dos asientos asegurados (una vicepresidencia y una secretaria) pero que aspirará a más. Tiene que tomar una decisión estratégica: ¿acepta sumar fuerzas con VOX y Ciudadanos para intentar llegar a dos asientos en cada votación? No lo tiene asegurado, porque no alcanza el 51%, pero los votos perdidos de los minoritarios pueden otorgarle alguna posibilidad. Es improbable, pero pueden intentarlo.

Es obvio que Podemos recibirá préstamo de los votos de sus socios para colocar uno o dos representantes en la Mesa, aunque sus diputados propios (35) no alcanzan. No sería ilógico que los nacionalistas (todos los nacionalistas, vascos, catalanes, gallegos… que suman 35) quieran una plaza para cuidar sus intereses. Por debajo de los 52 de Vox, pero con más probabilidades de lograr votos de otros grupos amigos (socialistas-podemos) decididos a cerrar la puerta a VOX sin poner en peligro sus posibilidades de mayoría en la mesa. El PP apenas tiene margen para sostener a VOX, al margen de que quieran o no marcar distancias, insistir en la operación España Suma u olvidarla. Aunque quieran no suman si los demás acuerdan cerrarlos el paso.

Hay que afinar la aritmética y asumir el coste del reparto de votos. La tentación de aislar a VOX aunque la proporcionalidad teórica (350:9= 39) juega a su favor, supone una baza, entre otras razones porque esa proporcionalidad teórica queda desbordada por la efectiva (350:4=85). El PP carece de votos suficientes para que VOX logre asiento. Ni siquiera con los votos de Ciudadanos.

Lo previsible es que el PSOE logre la presidencia y con los socios de gobierno una mayoría cómoda de la mesa. Una primera ventaja para lo que vendrá a continuación; las desavenencias quedan para luego.