Campeones europeos: Fiat-Peugeot e Iberia Air Europa

La comisaria europea de la Competencia, que está en funciones aunque ratificada para el nuevo mandato, la danesa Vestager, tendrá que lidiar de inmediato con dos fusiones europeas de altos vuelos: aviones y automóviles. La Comisión no se rinde ante la conveniencia de grandes campeones continentales y globales si ello perjudica la competencia, los derechos de los consumidores. Por eso paró la fusión de los grandes constructores europeos de trenes, algo que los alemanes no le perdonan y que la Comisaria ha tenido que explicar.

Los dos expedientes que se inician ahora el tránsito por la Comisaria de la Competencia son la fusión de Fiat-Chrysler-Peugeot-Citroën y la adquisición de Air Europa por IAG-Iberia. Dos operaciones transnacionales que afectan de lleno al mercado aéreo doméstico español (intervendrá también la Comisión española de la Competencia) al europeo y al trasatlántico. Típicas operaciones de consolidación en sectores muy competitivos y muy globales.

En el caso de las automovilísticas estamos ante la integración de cuatro de las marcas tradicionales (que incluyan otra docena adicional de marcas de nicho), todas europeas, que se van quedando en segunda línea frente a los gigantes de 10 millones de unidades fabricadas al año (Toyota, Volkswagen y General Motors).

Marcas de matriz italiano (aunque sede social en Holanda) y francés que para sobrevivir tienen que juntar meriendas. El Gobierno francés vetó la integración de los italianos de Fiat con Renault por razones insuficientemente explicadas, que tenían que ver con la alianza con Nissan y con otros factores nacionales y formales, las dichosas explicaciones. El Gobierno Macron está conforme con la revisión de alianza con Peugeot-Citroën, sociedad donde el estado tiene también una participación menos influyente que la que mantiene en Renault. Vestager revisará el acuerdo y, quizá, pondrá alguna condición aunque la competencia en el sector está garantizada y funciona, al menos en el sector fabricantes, quizá no tanto en otros ámbitos propensos más tentados por el cartel.

La compra de Air Europa por IAG tiene otro alcance. Para empezar se trata de una adquisición pura y dura. Otras compañías europeas (especialmente Air France-KLM) han estudiado la compra de Air Europa con el objetivo de reforzar su posición en el mercado trasatlántico sur, donde compite a cara de perro con el grupo AIG (British e Iberia). El aspecto más crítico de la operación tiene que ver con el mercado doméstico español donde la suma de Iberia y Air Europa acumula casi el 75% del mercado que difícilmente pasará la criba de la Comisión Nacional de la Competencia que impondrá condiciones en defensa de los consumidores.

Ambas operaciones refuerzan marcas europeas en la competencia global, las mantienen en el mapa compitiendo con las firmas emergentes asiáticas (chinas y japoneses) y las norteamericanas que en ambos sectores (automóvil y trasporte aéreo) se baten en retirada aunque el mercado local de los EEUU sigue siendo el primero del mundo, al menos hasta que los chinos les desplacen.