La sentencia y las fuentes próximas al tribunal

Imaginar que no eran posible las “filtraciones” de la sentencia más famosa de la historia reciente era exagerado, en realidad imposible. Máxime cuando los plazos estaban fijados y dejaban amplios espacios en blanco. Semejante confidencialidad desafiaba al periodismo que, por su propia naturaleza, vive en la anticipación, es decir en la noticia. A nadie extrañó que el viernes a primera hora un diario (“El PAIS”) desvelara las líneas maestras de la sentencia, quizá algún otro medio lo hizo antes, las exclusivas duran nanosegundos. A renglón seguido todos los medios (quizá haya alguna excepción) difundieron que según “fuentes próximas al Tribunal o fuentes jurídicas bien informadas” o algo parecido, anticipaban el contenido de la sentencia. Algunos advirtieron que la sentencia no estaba firmada, como prudente cautela muy ajustada a la verdad.

De lo que no tenemos la más leve pista es de las “fuentes bien informadas”, una fórmula muy habitual que a veces apunta a la existencia de una “garganta profunda” muy fiable y otras (demasiadas) a un charco informativo e incluso al procedimiento inductivo de lo verosímil o, simplemente, a un invento.

Siete personas discretas, capaces de guardar secreto, es un desafío a la naturaleza humana, aunque en este caso hay que reconocer que el Tribunal ha trabajado en una burbuja infranqueable. Así lo han reconocido los periodistas más experimentados y los colegas más cercanos a los magistrados. Pero si algo debe quedar secreto lo recomendable es no solo no escribirlo, ni siquiera pensarlo.

De manera que al Tribunal le han reventado la exclusiva. Nada nuevo ni raro, pero tampoco empece el contenido de la sentencia. Los periodistas han hecho su trabajo, quizá con exceso, y los jueces también, porque es muy probable que ninguno se ha ido de la lengua y que las fuentes se aproximen a la categoría de charco. Aproximarse al fallo no parece complicado. En cualquier caso de esta sentencia, que tendrá recursos y muchas consecuencias para otros procedimientos, lo importante está en los considerandos y en los fundamentos de derecho.

La filtración puede cumplir la función de agotar su alcance ante la opinión de la sentencia. No debería, pero la saturación informativa conduce a ello por agotamiento. El Presidente del Tribunal (y otros) han manifestado su decepción por la filtración, pero de hecho es irrelevante ya que la sentencia ha llegado a la recta final a falta de la firma preceptiva de los siete magistrados. Tampoco me atrevo a asegurar que la filtración sea precisa y completa y que agote su contenido; más bien creo que hay que leerla con calma y auxilio de especialistas porque el interés no está solo en el fallo, también en los razonamientos que tendrán consecuencias para otros procedimientos.

Además no hay que perder de vista que habrá recursos al Constitucional y al Tribunal Europeo que perfeccionarán el procedimiento probablemente sin enmienda sustantiva a las conclusiones del Supremo.