La catástrofe siria y el honor de los EEUU

Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, es uno de los acólitos más leales y escuchados por el presidente Trump. Esta semana ha discrepado de su amigo y presidente respecto a la (presunta) retirada de las tropas norteamericanas de Siria. Ha dicho a Trump que esa retirada es un error, un desastre y “una mancha en el honor de los EEUU por abandonar a los kurdos”. Como si el “honor” adornara hoy la política exterior de Trump. Aunque sea por otras razones Graham coincide con la opinión de los militares que han visto siempre con mucho recelo el operativo militar en Siria. Si Obama tuvo muchas dudas hasta que decidió intervenir, Trump tiene pocas sobre la vuelta a casa, aunque sin tener en cuenta los razonamientos que caracterizaran a su predecesor que no le evitaron errores de bulto en el caso sirio.

Uno de los recientes mensajes por Twitter de Trump nos da la medida del personaje, ya suficientemente medido y pesado, dice: “… si Turquía hace algo que yo, en mi inigualable sabiduría, considero que está prohibido destruiré totalmente y borraré la economía de Turquía”. ¿Puede alguien juicioso, prudente, inteligente… escribir semejante estupidez? Por lo visto puede, incluso desde la Casa Blanca.

La catástrofe siria es de las más desastrosas de la historia reciente y remota. Una guerra (en realidad varias guerras) en un solo país pero con la intervención de media docena de ejércitos bajo distintas banderas, con objetivos confusos y contradictorios, y de muy distinta entidad. Lo que empezó siendo una guerra civil para destronar a un dictador se convirtió en una devastación con varios dictadores en distintas zonas, con intervención directa de Rusia, EEUU y Turquía, que buscan consolidar influencias en la zona. Y entre todos ellos los rebeldes sirios, los kurdos que reclaman su autonomía, y los islamistas radicales del ISIS en retirada. Sirios contra sirios, turcos contra kurdos, árabes contra árabes, la sombra alargada de Israel y el aliento de iraníes, sauditas y otros. Y sobrevolando a todos rusos y norteamericanos. Muy al fondo los franceses que algo tenían que ver con esa zona, aunque ni ellos ni Europa tienen algo que decir más allá de asimilar refugiados. Y como víctimas de todo ello cinco millones de refugiados fuera de Siria (la mayoría en los países limítrofes, Turquía, Jordania y Líbano) y seis millones de desplazados. En resumen más que una catástrofe, una tragedia vergonzosa.

El senador Graham alude al “honor” de los Estados Unidos por su alianza con los kurdos que Trump ha decidido deshonrar. Todo patas arriba y con la “inigualable sabiduría” del presidente norteamericano añadiendo gasolina al incendio. Anuncia que sus soldados se van de Siria, pero no es cierto, se irán unos pocos para dejar manos libres a los amigos turcos que acaban de comprar armas norteamericanas para defenderse y atacar y para poder ostentar la condición de amistad y asociación en la OTAN; sin perjuicio de decir lo mismo de los rusos.