Sánchez utiliza las pensiones como munición electoral

Si había dudas sobre la salud del “Pacto de Toledo” Pedro Sánchez, presidente en funciones, las ha disipado: está muerto. La esencia del Pacto, que forma parte del macizo informal de los consensos constituciones (los pactos de la Moncloa, 1977, como inicio y el de Toledo, 1995, como colofón) es que la suerte de las pensiones no se dirime en contiendas electorales partidistas sino mediante consensos parlamentarios. En resumen que no hay que tirarse las pensiones a la cabeza en campaña como hicieron González y Aznar en su debate televisado de la áspera campaña de 1993.

El Pacto estaba casi difunto tras los sucesivos fracasos del compromiso de actualización del mismo durante las dos últimas legislaturas, la XI y la XII, legislaturas cortas en el tiempo e ineficientes en desempeño. El primer golpe mortal se lo asentaron los socialistas y los populares (más éstos que aquellos) con la reforma del 2011 (del PSOE) que alargó la edad de jubilación y la base de cálculo de la base reguladora. El PP negó el voto a esa reforma, con la que estaba de acuerdo, para debilitar al adversario. Los socialistas devolvieron el golpe rechazando la reforma de 2013 (del PP), la del índice de sostenibilidad, con la que podían haber estado de acuerdo si el espíritu del Pacto de Toledo hubiera sido la norma de referencia. No lo fue y desde entonces el Pacto agoniza.

Pedro Sánchez lo mató esta semana en la presentación de su programa electoral cuando anunció que este gobierno provisional aprobará en breve, en campaña, la actualización de las pensiones para el 2020 con arreglo al IPC real.

No ha precisado que entiende por IC real, ¿será el interanual de noviembre, el de diciembre, el medio de este año, el previsto para el año 2020…? Son muchos IPC´s que difieren entre sí en no menos de un punto, que significa mucho dinero para el sistema, aunque sea unos pocos euros al mes para cada pensionista, casi 10 millones de pensiones. Tampoco precisó si es el IPC del 2019 o del 2020 o de si entiende que habría que ajustar la subida aplicada este año a la baja o al alza. En resumen no precisó nada, solo ejerció la jactancia del atrevido poco responsable que vive en cortísimo plazo y le importa una higa el futuro y la sostenibilidad.

Para hablar de pensiones en la actual coyuntura, tras cinco años de déficit de 17.000 millones de euros al año, hay que entrar en detalles, no solo decir cuánto van a aumentar sino, sobre todo, cómo se van a financiar. Esto último es más importante que lo primero. Sin entrar en esos detalles lo demás es hablar por hablar; peor aun es engatusar al personal. El Pacto está difunto, como otros acuerdos que han sido decisivos para el progreso de la sociedad española que son reales aunque algunos neonegacionistas se nieguen a admitirlo.