El cuadro de mandos de la economía española…, raro, raro

Llevamos una semana de avalancha de datos macroeconómicos que para unos acredita que volvemos a un escenario de crisis (la oposición política) y para otros (el gobierno) a una desaceleración moderada. La ministra Calviño, que es la que maneja el cuadro macro, dice que hay desaceleración pero mucho menos que en otros países, que frente al menor crecimiento en Europa España está en mejores condiciones de respuesta.

Si hace un trimestre el gobierno apuntaba que podía elevar la expectativa de crecimiento unas décimas (del 2,2 al 2,4) ahora el recorrido es hacia atrás, dos décimas meses. El apunte de junio contaba con el consenso de los analistas, incluido el de la AIREF que hace previsiones al momento. Y ahora todos coinciden que vamos a menos, incluida la AIREF, aunque sigue siendo optimista y estima crecimientos del 0,90 para este semestre que supondría alcanzar el 2% a fin de año. El banco de España recortó en sus previsiones hace pocos días en cuatro décimas, del 2,4 al 2%, pero advirtiendo que dos décimas es por efecto estadístico tras la revisión de la serie que acaba de anunciar el INE. Las otras dos décimas del recorte se achacan al ciclo bajista.

Para explicar el cambio de tendencia los analistas aluden al retroceso del comercio internacional (guerra comercial y Brexit). No obstante los datos publicados por el INE para el segundo semestre dicen que el crecimiento no viene de la demanda interna (ni consumo ni inversión) sino del sector exterior, de las exportaciones. De manera que con guerras comerciales los españoles exportan más… raro, raro.

Los datos del sector del automóvil, esencial para la industria española, vistos mes a mes han sido inquietantes, aunque se recuperan vigorosamente en septiembre. También suena raro y requiere rascar en las series y en las interpretaciones. Y algo semejante ocurre con los datos de vivienda tanto en pecios como en cantidades.

Da la sensación de que hay por razón del azar incidentes estadísticas, cambios en las serias que complican en análisis mensual porque introducen sesgos e inconsistencias que no van a durar. Los datos de empleo de los registros de paro y cotizantes en septiembre no son buenos a primera vista pero tampoco malos cuando se atiende a los detalles. El ministerio, para disimilar, destaca las variaciones interanuales y las de la serie desestacionalizada porque son más favorables. Están en su derecho, pero no cuela.

Y para complicar el análisis hay que ponderar el estancamiento de los precios (IPC), la escasa influencia de la política monetaria (precios bajos y cantidades ilimitadas) y la indiferencia al hecho de que cada día el stock de deuda pública aumenta en unos millones, hecho aliviado por el menor coste de esa deuda y por tanto del servicio de la misma. Las familias y las empresas ahorran más porque tienen más ingresos, pero no ven claro el futuro. Y como la inversión no crece la creación de empleo se modera.

En resumen, el cuadro macro es peculiar, raro, novedoso y, por ello mismo de difícil análisis porque las relaciones de causalidad y casualidad no son como antes. Las previsiones siempre han sido problemáticas, ahora más. La humildad de los economistas es cada vez más recomendable. Prudencia, prudencia… pinta raro, raro.