Errejón, ¿estrella fugaz y viene a quedarse?

La irrupción en el laberinto político español de Iñigo Errejón y su partido (en gestación) ha sido fulgurante y, quizá, disruptiva del mapa que salga de las elecciones del 10N. De momento todos los medios han encontrado en el personaje lo nuevo frente al tedioso fracaso de la XIII legislatura ya fenecida. El candidato Errejón forma parte del fenómeno de superación del bipartidismo iniciado el año 2014 (consecuencia de las acampadas del 15M), que ahora se reencarna a modo de generación 2.0 de aquel fenómeno. La primera generación (1.0) se tradujo en el conglomerado morado de Podemos y sus confluencias que en algún momento de 2016 encabezó los sondeos amenazando la hegemonía de socialistas o populares. La generación 2.0 surge por la decepción de que ha producido en la ciudadanía, especialmente los sectores de izquierda, el fracaso de la XIII legislatura.

Errejón era el jovencito del grupo, algo repipi, menos carismático que Iglesias, menos descarado que Monedero, pero más empático, aparentemente más dialogante, más fresco y más flexible. Rompió con Iglesias cuando salió derrotado de un Congreso de Vista Alegre II, para iniciar su camino del desierto desde la plataforma de Madrid a la que le desterró su amigo-colega (y adversario) Pablo iglesias.

En Madrid Errejón se alió con Manuela Carmena (un símbolo) y con disidentes de Podemos construyó una oferta municipal y autonómica que el pasado mayo alborotó el mapa político madrileño desplazando a los morados al extrarradio del tablero, y al tiempo abriendo la puerta 8consecuencia no buscada) a la derecha.

Errejón-Carmena (Más Madrid) se llevaron en mayo el 70% de los votos de Podemos en las generales de abril. ¡Asombroso! Un fenómeno insuficientemente analizado hasta ahora que va a pasar su prueba del algodón el 10 de noviembre. Errejón y su nueva oferta electoral (es prematuro llamarlo partido) lleva a las elecciones con el viento de popa, muy a favor, aunque puede salir trasquilado o engrandecido.

Cuenta hoy con escaso aparato pero con mucho apoyo mediático a favor o en contra (todo ayuda al guiso) que compensa ese déficit. Más que analizar las ideas y proyectos de la nueva oferta electoral se van a valorar los gestos y las actitudes. Hasta ahora desde el PSOE se veía con simpatía la opción Errejón por cuanto supone debilitar al “socios preferente”. El viento que ahora sopla a favor del fenómeno Errejón puede que no agrade tanto a los socialistas precisamente por eso de las consecuencias no esperadas. Si a los populares se les atragantó VOX, a los socialistas puede ocurrirles algo semejante con Errejón.

Estos días no son pocos los que preguntan si estamos ante una estrella fugaz o ante algo que viene a quedarse con el espacio a la izquierda del PSOE que ni el PP, ni IU, ni Podemos supieron gestionar bien como aliados de los socialistas o como adversarios.