Sánchez se explica: más de lo mismo

Cuarenta y cinco minutos con un entrevistador insistente no sacaron a Pedro Sánchez de su zona de confort, de un discurso aprendido y reiterado durante los últimos meses. Ni el más mínimo reconocimiento de algún error; ninguna rectificación; ni siquiera una débil señal de cambio de enfoque… más de los mismo, nada nuevo. Son los demás los que deben cambiar.

Durante la entrevista Pedro Sánchez se refirió a muchos nombres propios, a todos sus adversarios políticos, incluidos los que puede necesitar para alcanzar consensos razonables y los que deben formar en los bancos de la oposición, pero con los que también hay llegar a algunos acuerdos.

Con ese tono amable, un tanto cansino, el líder socialista no limó ninguna arista a la hora de referirse a los demás partidos; sostuvo que no hay que meterse en las vidas de los otros partidos pero no dejó de referirse a ellos sin benevolencia ni amabilidad.

El eje central del discurso de Sánchez es el siguiente, lo reiteró varias veces anoche: “He ganado las elecciones, lo dijeron los periódicos del día siguiente”. Una premisa cierta pero insuficiente ya que ganó las elecciones pero con pocos votos, lo cual tiene consecuencias, entre ellas que no puede formar gobierno y ser investido sin la complicidad y anuencia de otros partidos que no ganaron las elecciones. Y esta segunda premisa es tan importante como la primera.

La cosa se complica cuando la argumentación del presidente discurre por las diferencias con los demás, con los “socios preferentes” (suya es la definición) no podría dormir tranquilo si llegaran a gobernar 8en coalición) por inexpertos y por las diferencias que les separan. Con los otros grupos las diferencias son sustanciales y deberían apoyarle… por su cara bonita. A su favor tiene que por su cara bonita le entregaron el gobierno mediante una moción de censura que trabajaron otros. Sostuvo que la derecha no puede gobernar una economía en dificultades, tesis de muy difícil acreditación con los datos del pasado reciente.

Tres cuartos de hora dan para lo que dan, no se puede preguntar todo, pero que en el discurso del candidato y presidente en funciones no hubiera la más mínima mención a la Unión Europea, una sola referencia a las pensiones de asombrosa superficialidad, nada a dependencia, sanidad o educación. Nada al empleo más allá de alguna palabra tópica. Ni mención a la deuda, al déficit, a las inversiones en capital social, infraestructuras. La educación no entró en el discurso.

No se puede hablar de todo pero hablando de partes tienen que percibirse las prioridades, las preocupaciones y en ese sentido la única que he percibido es: yo he ganado ergo tengo que gobernar. ¿Para qué?