Las 300 medidas… ¡y dos huevos duros!

Pedro Sánchez hizo en su fallido discurso de investidura del pasado julio una oferta-río de propuestas/medidas para un programa de gobierno articulado en diez ejes de actuación. Nadie le hizo el menor caso, ni siquiera se evaluó, ni a ojo de buen cubero, la viabilidad de las propuestas. Es improbable que hubieran soportado un ejercicio riguroso de evaluación. Antes había presentado un programa electoral de semejante tenor, aunque ya se sabe que los programas electorales son para una presentación e inmediato olvido. Ahora el mismo Sánchez ofrece 300 medidas, otra versión programática de semejante factura para seducir al socio preferente, a Pablo Iglesias para alcanzar su voto de investidura, al que se sumarían gustosos con un Si o una abstención los otros socios de la moción de censura a Rajoy, los nacionalistas, más o menos independentistas. Los dados están lanzados y ahora todo depende de las tragaderas de Iglesias.

Los ingenieros de caminos sostienen que el papel es el material más resistente en la construcción: lo aguanta todo. Las ofertas de los partidos suelen sostenerse en papel, también lo aguantan todo. Como mero ejercicio de comprobación me he detenido en las propuestas 28 a 30 (90m palabras), tres medidas referidas al Sistema de Pensiones, seguramente uno de los asuntos más sensibles para los ciudadanos, para los pensionistas actuales (casi 10 millones) y los futuros, el resto de los ciudadanos, incluidos los casi 20 millones de cotizantes.

La realidad actual del sistema es que arrastra desde hace cuatro años un déficit crónico algo superior a los 15.000 millones de euros al año, (del orden del 10% de coste anual) y que esa cifra no va a disminuir en el futuro inmediato sin medidas rigurosas de rectificación.

Pues bien el señor Sánchez, doctor en economía, sostiene (puntos 28 y 29): “… blindaje en la Constitución del sistema de pensiones, fortaleciendo su sostenibilidad (… y) con el compromiso de actualizar las pensiones con el IPC real, aumentando en mayor medida de las pensiones mínimas y las no contributivas”. Y añade (punto 30) “eliminaremos el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización del sistema previsto en la ley 23/2013. Los redactares olvidaron a añadir a estos párrafos la fórmula marxiana: “¡toma ya… y un huevo duro!”.

La oferta Sánchez es fantástica, pero la falta un detalle. ¿Cómo?. Líneas más adelante (punto 32) dice que “incrementaremos progresivamente la aportación del Estado, redefiniendo las fuentes de financiación y combatiendo eficazmente el fraude, y la economía sumergida, y la reordenación de las deducciones”. Aquí podrían haber añadido ¡y dos huevos duros!

No es serio abordar cuestiones tan sensibles e importantes, sobre las que hay abundante literatura y muchos números con tan poco rigor. Es lo más parecido a las cuentas del gran capitán: para picos y palas… para rogativas y liturgias.

Asoma una recesión y los líderes (?) políticos andan embarcados en fruslerías y libros de caballerías, en debates inanes, en juegos de poder y en lo que los clásicos denominaban idioteces, como algo contrario a lo ilustrado y educado. Me guardo las interjecciones.