Neymar mide la calidad entre Madrid y Barça

La historia de Neymar y el avatar de sus sucesivos contratos sirve como “caso” para análisis en las escuelas de negocio. Para preparar el material de estudio habría que disponer de las decenas de contratos a distintas bandas que el jugador y sus representantes han firmado con los distintos clubes con los que ha tenido relación. Todos contratos complicados redactados por abogados experimentados de costosas minutas y mediatizados por intermediarios que han jugado papeles relevantes siempre como beneficiarios de jugosas comisiones; entre ellos el padre del propio jugador que tiene agenda propia y complementara. Y entremedias los medios informativos utilizados para agitar el mercado.

Por los conocido hasta ahora el joven jugador brasileño es una máquina de generar flujos monetarios a su favor y de tantos cuantos intervienen en el negocio. Los que pagan son los clubes, es decir sus clientes (derechos de televisión, patrocinadores y espectadores). Las cantidades que se han movido en pocos años (rondan los 500 millones de euros, incluidos los patrocinios directos y propios del jugador) indican que estamos ante un fenómeno económico-financiero de primer orden, que interesa mucho a las distintas administraciones tributarias atentas al negocio. De hecho son las agencias fiscales de Brasil, España y Francia (y algunas otras por las que pasaron contratos y fondos) las más interesadas en no perder un solo euro. Por lo visto hay alpiste para todos y le queda mucho a la familia Neymar.

Ahora la peripecia pasa por el triángulo formado por el club franco-qatarí denominado Paris Saint Germaine (de hecho es una empresa estatal del emirato) que juega con deslealtad en el negocio de los contratos futbolísticos. El triángulo pasa por otros clubes dispuestos a pujar por el jugador que promete juego, goles, pero también conflictos y no pocas decepciones.

Ahora Neymar se ha convertido en el termómetro de la capacidad de gestión del Barcelona, su marcha sumió en el desconcierto al club culé y lwe empujó a los dos contratos más costosos y menos provechosos de la historia. Y ahora no repescar a Neymar se convierte en la medida del poder del club, especialmente de su presidente y de la junta directiva que le queda. Si no recuperan a Neymar a buen precio son unos incompetentes, y si le recuperan y les sale rana… el ridículo está garantizado.

Al drama se une ahora el real Madrid y su poderoso presidente que anda necesitado de fichajes galácticos para sostener su fama. Para el Madrid lo de Neymar significa oportunidades y riesgos. Por un lado da la medida de su influencia pero, por otro lado puede convertirse en u n fiasco mayor que el del galés Bale.

Neymar pone a prueba la personalidad, el carácter, de clubes tan poderosos y experimentados como el real Madrid y el Barça. Tienen dinero para fichar al jugador, pero la historia puede acabar de mala manera. ¿Qué haría Bernabéu? Sospecho que pasaría del brasileño por caprichoso y descontrolado.