¿Quién se ocupa de los migrantes?

El gobierno protagoniza esta semana el caso Open Arms, un barco bajo bandera española que rescató 160 migrantes abandonados a su suerte en el Mediterráneo central, a pocas millas de Libia. El barco cumplió su objetivo de rescate para tropezar con el cierre de los puertos italianos y malteses, los más próximos a su posición que según la legislación internacional vigente debían acoger a los náufragos. Ni es el primer caso, no será el último, no es el único pendiente estos días. Centenares de mirantes atraviesan el Mediterráneo para llegar a las costas griegas, italianas, españolas… a donde pueden donde son acogidas de muy distintas maneras y con más o menos despliegue mediático.

Por lo que sea el caso Open Arms se ha colocado en el foco de todos los medios europeos con un enemigo principal (el ministro italiano del Interior) que utiliza el caso para su propaganda electoral y con un aparente aliado el presidente español que hace algo parecido aunque, en su caso, con carácter más piadoso.

Tanto la política italiana como la española se ocupa estos días del caso de los migrantes con carácter preferente. El presidente español interrumpe sus vacaciones y ordena acoger al barco el puerto español. Un mensaje por Twiter basta. Al presidente le sigue la vicepresidenta del gobierno con declaraciones críticas contra el ministro italiano Salvini, que a su vez arremete contra Sánchez. En medio los migrantes inmovilizados en el mar y próximos a la desesperación. Sin perder de vista a los armadores del barco, una ONG decidida ya desafiar a los gobiernos y colocarlos en tesituras comprometidas.

Me pregunto ¿quién al frente del problema?, ¿quién es competente? ¿es tan excepcional que el presidente y la vicepresidenta del gobierno son quienes deciden? El gobierno cuenta con un ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, asuntos todos ellos, los tres, de importancia capital. Para las Migraciones hay designada una secretaria de Estado, que ocupa un edificio importante en la capital, con una persona al frente, Consuelo Rumí, socialista, que se ha ocupado de la materia durante años y que está al tanto. Por debajo una secretaría general y dos direcciones generales, una de ellas titulada de “integración y acción humanitaria”. En teoría a ese departamento corresponde la responsabilidad de gestionar el “Open Arms”. Supongamos que lo hace, pero cómo es que nada sabemos de ello, que nadie profesional, responsable directo, da explicaciones, aporta argumentos y gestiona cómo dar respuesta a los migrantes.

La administración española tiene experiencia acreditada en la gestión de migraciones. Son más de seis millones de personas las que por distintas vías han llegado a España durante la última década y que se han instalado en este país con buenos resultados para todos. Y un numero probablemente mayor que ha pasado por la península para dirigirse a otros destinos en Europa, un tránsito que también requiere una gestión eficaz. No son pocos los funcionarios que han manejado esto asuntos con acierto; ¿no sería deseable que fueran éstos los que opinaran, los que explicaran las dificultades. Iría en merma de la propaganda, de las intoxicaciones y en favor de la claridad.