La fiscalidad madrileña molesta en Cataluña

El nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid esgrime como baza política que seguirá reduciendo impuestos: la fiscalidad más baja de España, en legítima competencia con otras comunidades. En Cataluña consideran esa política un agravio más para su lista reivindicativa. “La Vanguardia” se ha hecho eco estos días de semejante agravio con editorial incluido en el que concluye que las rebajas fiscales del PP (y de Ciudadanos) hacen de Madrid un “paraíso fiscal” mediante una “competencia desleal”. Dos acusaciones, dos conceptos, críticos pero mal fundados ya que no hay deslealtad cuando lo que el gobierno madrileño establece entra dentro de sus competencias ya que podrían hacer algo semejante los demás gobiernos autonómicos, especialmente los de comunidades más ricas y pobladas como es Cataluña. El concepto de “paraíso” entra dentro de la propaganda, del uso de las palabras con significados equívocos para reforzar tesis preestablecidas.

Sostiene el editorial que Madrid puede rebajar impuestos porque se beneficia del “efecto capitalidad” y de la “concentración de poder político y económico”, que ello implica. Se trata de un argumento tópico con poco fundamento. Madrid es la capital de España de hace varios siglos y lo que ocurrido en España durante los últimos cuarenta años es una descentralización intensa, con pocos precedentes, que ha debilitado el centralismo y desplazando recursos públicos a las administraciones locales y autonómicas.

El editorial va aun más lejos en su falaz argumentación en la estala del “España nos roba”, en este caso es Madrid quien “absorbe parte de los recursos de otras comunidades”. ¿Cómo?, ¿cuántos recursos?, ¿desde cuando?… en esa línea concluye que las rebajas madrileñas suponen “que son el resto de los contribuyentes los que realmente pagan las facturas fiscales derivadas de las subidas de impuestos estatales”. Un argumento que no se tiene en pie.

Lo que el editorial no dice es que el Presupuesto de Madrid alcanza los dos tercios del de Cataluña, para una población que supone el 87%, con un PIB total equivalente. Es decir que Madrid gasta mucho menos, tiene una deuda que es la mitad de la de Cataluña y su déficit público anual suele ser siempre menor.

El IRPF madrileño es menor que el catalán (4,5 punto en el tipo máximo), lo cual merma la recaudación autonómica; Cataluña podría hacer lo mismo, pero reduciendo su gasto en semejante cuantía. Esa es la explicación de fondo, Cataluña tiene un problema de gasto público, que tiene que ver con sus competencias, su realidad y su gestión, que se enmascara y disimula con la tesis de que la responsabilidad es de otros. Y en la lista siempre aparece una palabra. “Madrid”, ese es el malo, el culpable-Ni la inexistente recentralización ni la deslealtad están en la raíz de los males fiscales catalanes, la explicación es otra y depende de ellos mismos.