Sánchez en el G7 y sus socios enfrente

French President Emmanuel Macron right welcomes Spanish Prime Minister Pedro Sanchez at the Elysee Palace Saturday June 23 2018 in Paris AP Photo Thibault Camus |

El presidente en funciones del gobierno español, Pedro Sánchez viajará la próxima semana a Biarritz, a la cumbre del G7, invitado por el anfitrión, el presidente francés Macron, con el que quiere compartir visiones geopolíticas, especialmente en lo que concierne a la Unión Europea. Sánchez se ha alineado con Macron aunque el resultado final se ha alejado de las pretensiones del español que tiene que conformarse con haber colocado a Borrell en la Comisión como vicepresidente y jefe de Exteriores de la Comisión.

En Biarritz a Sánchez le toca escuchar y fijarse mucho en todo lo que acontezca, sobre todo en los pasillos. De paso mantendrá algunos contactos de alto nivel para completar el perfil de presidente efectivo, para mejorar sus perspectivas electorales.

Mientras Sánchez se mueve por las salas y pasillos de la cumbre sus socios de investidura lo harán por el exterior, entre los manifestantes antiglobalización que agruman muchas familias políticas que quieren acabar con el sistema. Entre ellos Otegi que será uno de los protagonistas contra la cumbre, entre otras razones por proximidad. Bildu movilizará a todas sus bases, que no son pocas y su experiencia “barroka” para llamar la atención de las cámaras de las televisiones. No hay noticia de que Iglesias y sus compañeros vayan a personarse en Biarritz aunque es evidente de qué lado están. Y otro tanto para los “indepes” catalanes que desplazarán a algunos de sus dirigentes para participar en la contraprogramación de la cumbre.

Se trata de un dato, un hecho, que en si mismo evidencia la cuadratura del círculo que supone la alianza de la moción de censura y la complicación del segundo movimiento. Despedir a Rajoy era posible, aprobar los Presupuestos improbable, y armar un gobierno de colación rozaba la imposible, porque más que un gobierno serían dos con planteamientos incompatibles.

Pedro Sánchez actúa como el junco que se adapta al viento dominante, puede aceptar sin rubor la abstención no pedida a Bildu o el voto, tampoco negociado, de los “indepes” por su cara bonita. Puede invocar la condición de socio preferente” de unas fuerzas políticas a las que encontrará enfrente en Biarritz le parece asumible por pragmatismo, también por la misma cara bonita.

Un tipo audaz este Sánchez que desafía la proposición de que o se puede engañar a todos todo el tiempo, quizá es que no engaña, que él es así que hace a tirios y troyanos. En Biarritz puede pasar el día en las salas y pasillos de la cumbre y la noche de parranda con sus socios preferentes. ¿Alguien da más?