Trump contra la FED (guión de Peter Navarro)

Peter Navarro es el asesor comercial de Trump, uno de sus principales inspiradores del proteccionismo militante del residente y de los pocos colaboradores que siguen al lado de Trump desde que empezó la campaña electoral. Navarro, economista profesional (heterodoxo y minoritario), doctor por Harvard y profesor durante décadas en California, y se ve a sí mismo como “confirmador de las intuiciones (acertadas) de Trump. Entre esas intuiciones una de las poderosas (y peligrosas) se refiere al comercio internacional que Navarro interpreta como juego de suma cero, atribuyendo al déficit comercial crónico de los EEUU una de las causas de su decadencia y del declive de las manufacturas. Consecuentemente China y Alemania aparecen como el enemigo a batir, concepto sobre el que Navarro ha escrito varios libros y programas de televisión.

La guerra comercial con China que estos días tiene a la economía global en vilo tiene en Navarro uno de sus inspiradores y conductores principales, con un amplio consenso de los economistas más reputados de los Estados unidos en contra.

Ahora Peter Navarro (y Trump) ha sumado a sus enemigos al actual consejo de la FED y más en concreto a su Presidente (nombrado por Trump y, sensible a sus indicaciones) pidiendo que en su próxima reunión rebaje el tipo de interés hasta un punto. Por un lado está el exceso de la presión desde el ejecutivo, de la Casa Blanca, sobre la FED que es una institución independiente con un mandato legal preciso al margen de la política coyuntural y electoral del Presidente. Detrás de la presión hay también un interés de endosar responsabilidades si las cosas no van bien a la autoridad monetaria, convertida en chivo expiatorio.

La maniobra es bastante grosera, aunque previsible; para Trump la FED debe alinearse con sus intuiciones e intereses, su trayectoria es la del deudor empedernido que intenta no pagar las deudas (esa ha sido una de sus estrategias inmobiliarias de especulador agresivo) a poco que el acreedor pestañee.

Uno de los activos del primer mandato de Trump es el desempeño de la economía (tasas mínimas de paro) y de las bolsas (índices máximos) que desea que se prolongue en el tiempo y para ello quiere el carburante de una política monetaria complaciente, entregada a sus intereses inmediatos. Pero ni los consejeros de la FED designados por Trump se pliegan con docilidad a esa servidumbre, más allá del mandato legal.

Para advertir del disparate los cuatro antiguos Presidentes de la FED (todos personajes relevantes) que gobernaron los últimos 40 años de la instituciones con razonable acierto (más puntos positivos que negativos) Paul Volcker, Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen) han firmado una carta dirigida al Wall Street Journal defendiendo la independencia de la FED y advirtiendo que sus decisiones deben estar presididas por “los intereses de la nación y no por un pequeño grupo de políticos… siempre son mejores si no son producto de consideraciones políticas o partidistas, sino del análisis de los intereses económicos a largo plazo”.

Una declaración razonable, rigurosa pero que está lejos de esas “intuiciones de Trump” a las que el extravagante Peter Navarro tiene que buscar confirmación.