El runrún de otra recesión

A la voz “runrún” el diccionario atribuye “zumbido, sonido continuado y bronco. Ruido confuso de voces o voz que corre entre el público”. Todo ello describe bastante bien el tono de las conversaciones públicas y privadas de los agentes económico de nariz larga, los que tratan de anticipar el futuro para tomar decisiones que mitiguen os riesgos. el runrún de estos días es que la recuperación de las economías, la global y las regionales y locales, pasa por dificultades, tropieza con obstáculos crecientes y con una creciente ausencia de serenidad y cooperación.

En el caso de España, con gobiernos provisionales desde hace cuatro años y sin otras estrategias que las que vienen de la Unión Europea (con consistencia dudosa), el desempeño económico de los últimos cinco años es mejor de lo previsto, por encima de la media de la zona y de las expectativas. Una sorpresa que hay que atribuir más a la diligencia de los agentes económicos que a la iniciativa política. Los gobiernos no han mantenido políticas efectivas de estímulo, ni reformas ni iniciativas, aunque han mantenido una ejecución presupuestaria que ha ayudado al crecimiento en demérito de las cuentas públicas, pan para hay y problemas para mañana. El primer semestre del año ha ido mejor de lo previsto y por eso se han revisado las previsiones al alza, pero lo que apunta el tercer trimestre es moderación del crecimiento (0,5 anticipa la AIREF). Y los vientos que vienen de fuera no son esperanzadores, la guerra comercial entre EEUU y China amenaza a todos con consecuencias de difícil pronóstico. El Brexit duro significa otra amenaza para la economía española y las incertidumbres financieras complican el panorama porque cuando el sistema financiero se avería toda la economía se complica, se para.

La experiencia española ante las recesiones es mala, se acusan con más agudeza que en otras economías y se traducen en paro y aumento del gasto púbico. Lo sabemos, lo saben todos los técnicos y hay coincidencia en que conviene prevenir, hacer acopios para mitigar los golpes. No es eso lo que han hecho los gobierno, está más allá de sus posibilidades, atrapados siempre en el corto plazo y en el agobio electoral. El caso de Zapatero es clamoroso, no se enteró de la recesión, no quiso verlo y la respuesta fue desastrosa.

Las posibilidades de que el actual gobierno haga otro tanto son elevadas. No hay datos de que hayan estudiado lo ocurrido entre 2007 y 2011, de que lo hayan entendido y de que estén decididos a caer en la misma trampa. Todo lo contrario. La ministra de Economía que llegó con buenas credenciales y la mejor crítica ha naufragado tanto o más que su predecesor y colega Pedro Solbes (ambos altos funcionarios del estado). La ministra no ha conseguido acreditar liderazgo ni dentro del gobierno ni fuera, ante la sociedad. Expone bien, recita sin tachones… pero carece de liderazgo, de credibilidad, incluso de densidad. Desde Hacienda la respuesta es más bien pinturera, divertida, todo va bien.

El runrún de la recesión es real, creciente, se siente el ruido de la manada de bisontes acercándose pero también que el tono general oficial es el de la ciudad alegre y confiada, como si fuera a pasar de largo la manada, como si la divina providencia se apiadará de nosotros.