Úrsula von der Leyen dibuja más Europa

El pasado lunes buena parte de los comentaristas desde Bruselas no daban un duro por el futuro de Úrsula von der Leyen en la Comisión Europea; estimaban muy difícil que pudiera lograr la mayoría suficiente para suceder a Juncker. Un buen discurso de la candidata promovida por los jefes de gobierno y los buenos oficios de sus valedores en los pasillos del Parlamento arrastraron los votos necesarias para superar la primera y única votación.

El fracaso devolvería el relevo en la Unión a la casilla cero para regocijo de euroescépticos y tranquilidad de esos fatalistas que no ven futuro al europeísmo. La candidata, que tiene fama de trabajadora infatigable, ha logrado esa mayoría, por exigua que sea, en una votación secreta trabajada a lo largo de las dos semanas que van de su inesperada selección a la votación en el Parlamento.

La nueva Presidenta de la Comisión no sabe qué diputados la han apoyado, ha contado con el apoyo de su grupo (cristiano-demócrata), con parte de los socialdemócratas (que andan bastante alborotados internamente), de los liberales y de los verdes e incluso de algunos otros diputados anónimos. Es decir que apenas ha funcionado la disciplina de grupo (voto secreto) y el trabajo de la candidata, especialmente su discurso ante el pleno arrastró los últimos y decisivos votos. Por tanto mérito personal que resulta esperanzador para la tarea que tiene por delante en el inmediato futuro.

Como reconoció Pepe Borrell, que será muy cercano colaborador de Úrsula, hizo un buen discurso que marcó diferencia y añadió valor a su candidatura. Se trata de una candidata sorpresa, inesperada, pero con currículum muy idóneo para la responsabilidad que asume. Es europeísta por convicción y trayectoria; está acreditado. Y conoce los dossiers, sabe lo que hay que hacer. De aquí a septiembre tiene que componer el equipo de la Comisión, para el que ya cuenta con algunos candidatos de primer nivel (los vicepresidentes Timmermans, Vestager y Borrell) a los que tendrá que añadir los resultados de la negociación con los países miembros hasta componer el equipo definitivo que tendrá que superar otra votación en el parlamento.

Úrsula Leyen representa en este momento un libro abierto y una oportunidad para relanzar el proyecto europeo. El tono y el fondo de su discurso ante el parlamento ha sido esperanzador para los europeístas que perciben que hay proyecto, que es más que una improvisación y que ante el desiderátum del Brexit Úrsula Leyen puede abrir nuevas ventanas de oportunidad. Su mandato empezará el 1 de noviembre, fecha que va más allá del plazo previsto para el divorcio británico, pero desde ayer cuentan los oficios de la nueva presidenta. Lo que se dibuja con el nuevo equipo es más Europa y una lección para los políticos españoles en un mapa parlamentario fragmentado se tejen acuerdos efectivos en dos semanas con discursos bien fundados, que no se notan por estas tierras.