Un Gobierno de piel fina: frente el Banco de España y la AIREF

Ministra de Trabajo

El actual Gobierno es legal, legítimo pero rarito. Salió de una moción de censura peculiar, se sustenta en una minoría parlamentaria muy menor, carece un programa de actuación sólido, ofrece un pobrísimo desempeño legislativo y un muy pobre repertorio de control parlamentario con pocas comparecencias y mínimos debates. En resumen un gobierno muy provisional, aunque con pretensiones. Además de todo lo anterior es un Gobierno de piel fina, de mandíbula de cristal.

Durante los últimos días tres Ministras, Trabajo, Economía e Industria han respondido con muy malas pulgas ante informes de organismos independientes como el Banco de España y la AIREF que no han gustado a las señoras ministras.

La de Trabajo arremetió contra los técnicos del Banco de España por sus trabajos sobre salarios y más en concreto el salario mínimo. Los argumentos de la Ministra eran de poco fundamento y mínimo respeto. Muy en su estilo, como cuando descalificó a su Secretario Estado de la Seguridad Social con los malos modos que la caracterizan. Acredita osadía e ignorancia, que cuando van juntas en la misma persona apestan.

Otro tanto la muy elegíacamente y apreciada Ministra de Economía molesta con otro informe del Banco de España que tenía carácter técnico referido a vivienda. En este caso la Ministra tiene en su contra una formación y conocimiento de los temas que la exigen más tino, más prudencia. Un poco de autocrítica o de tolerancia a la crítica de terceros. Sería signo de inteligencia.

La Ministra de Industria se ha unido al club de los “malas pulgas” a cuenta de un informe de la AIREF sobre subvenciones a la Industria. No ha gustado a la Ministra, no elegía la actuación pública. Se trata de un Informe solicitado por el Gobierno (el de Rajoy) a este organismo que ha hecho un trabajo de experto, discutible, debatible, replicable pero que no debe descalificarse sin utilizar rigor.

El Gobierno es político, actúa como político, pero tiene la responsabilidad del respeto a las instituciones y a los informes técnicos. Si no les gusta deben recurrir a contra informes razonados, pero no a la descalificación por “canutazo” o no oficial a palo seco.

Un Gobierno tan débil, tan provisional, debe delegar humildad, templanza y respeto, por inteligencia y prudencia.