Nuevo gobierno para la Unión Europea con expectativas

Como es habitual, tras muchos tiras y aflojas que ponen a prueba los nervios de los dirigentes europeos, y de los periodistas que les siguen, los jefes de gobierno europeos aprobaron una propuesta cerrada para designar las cinco presidencias que conforman el complejo gobierno de la Unión. Las resistencias de los países del este y de Italia se agotaron (sin casi nada a cambio) una vez que doblegaron la primera propuesta de los grandes, la formula de Osaka pactada por Alemania, Francia, Holanda y España durante la cumbre del G20.

Finalmente ha sido un cuarto candidato (candidata sorpresa) la que se lleva la mayor responsabilidad, la ministra de Defensa alemana, candidata Merkel de segunda vuelta que se impone a los cabezas de fila de los grupos parlamentarios europeos. Úrsula gon del Leyen tiene mimbres para ser persona de autoridad. Una europea clásica y típica que habla perfectamente francés, inglés, y alemán, con formación económica, aunque también doctora en medicina, trayectoria profesional en Europa y Estados Unidos, y amplia experiencia política como ministra en varías carteras de los sucesivos gobiernos de Merkel.

Pedro Sánchez ha estado en las entretelas de los pactos aunque su pretensión de nominar para la Comisión a un socialdemócrata no ha ganado la partida. Los conservadores, los populares, ganan la presidencia de la Comisión, los liberales obtienen la presidencia del Consejo (un belga con experiencia de primer ministro de gobiernos de coalición) y a los socialdemócratas les toca la vicepresidencia de la Comisión y la jefatura de política exterior y de seguridad (José Borrell) y medio periodo de presidencia europea. El holandés Timerman, el candidato socialdemócrata a Presidente, seguirá como vicepresidente. La otra vicepresidenta será para una liberal danesa. Todos contentos

España recupera posiciones en Bruselas con la designación de Borrell, de alguna forma desplaza a Italia que queda, por primera vez en muchos años, en un papel secundario. Lagarde sustituirá a Draghi en el BCE, tal y como señalaban la mayor parte de los pronósticos. La francesa tiene formación jurídica más que financiera pero sus credenciales son más que suficientes para gestionar el BCE. Su reto es difícil por el listón que deja el italiano Draghi, pero los engranajes del BCE están en forma y facilitarán el trabajo a la nueva presidenta que tomará posesión a fin de año.

Acuerdo de última hora, como siempre. Pero acuerdo ponderado, inteligente, de equilibrio, que refuerza el compromiso de la construcción europea. Los eurofobos, también como es habitual, hicieron el ridículo dando la espalda al himno europeo, una muestra de su pésima educación y urbanidad.