Zapatero y el “mesianismo atolondrado”

Daniel Gascón, en su columna de El País, atribuye a Rodríguez Zapatero el calificativo de “mesianismo atolondrado”, tan amable como la condición de “Bambi” que le adjudicaron sus colegas (que Raúl del Pozo divulgó) al poco de que ZP escalara a la Secretaría General del PSOE para asombro de gentiles y cristianos. Las expresiones, las sonrisas, el lenguaje corporal de Zapatero aparenta inocencia, algo de torpeza y cierta ingenuidad. Nada de ello es seguro, más bien lo contrario; con esos mimbres no se gana el liderazgo de un partido tan duro con el PSOE, y mucho menos dos elecciones generales consecutivas; no se controla un Consejo de Ministros con egos revueltos que complican la dirección. Zapatero no es “Bambi” aunque está bien vista la doble observación de Gascón: “mesianismo y atolondramiento”.

La notoriedad del expresidente Zapatero estos días, aunque prometió una retirada poco entrometida, viene por sus declaraciones en una emisora catalana en la que proporcionó mucho cuartelillo a los independentistas procesados y al propio “procés”. Llegó demasiado lejos (o no) en sus comentarios tanto que a la vista de las críticas ha querido contrarrestar con otra entrevista creíble en la mesa de Carlos Alsina que tiene acreditado que repregunta y prepara las entrevistas.

Zapatero advirtió que se sentaba con Alsina a pesar de que sabe que hay que ir preparado a esa mesa. Él fue preparado con respuestas largas, lentas, reiterativas y bañadas de autoestima. Zapatero se considera un tipo con suerte, lo cual le empuja a la audacia. Lo tiene acreditado, se atreve a lo que otros evitan por prudencia. Por ejemplo se atrevió a un desaire a la bandera de los EEUU cuando desfilaba por la calles de Madrid invitada por el gobierno español. Un gesto que tuvo trascendencia negativa para España aunque Zapatero se siento a gusto con el gesto.

La entrevista con Alsina cursó a la defensiva, para lo cual el expresidente empezó defendiendo, con énfasis, que nunca engañó a los ciudadanos, ni siquiera les ocultó datos durante su gobierno. Ha olvidado aquella carta que el BCE (a través del Banco de España) le dirigió advirtiéndole que la crisis era una realidad. Si no engañó sobre la crisis el problema puede ser más grave ya que supondría que no se enteró a pesar de que sus ministros le advirtieron. Me parece peor la ignorancia supina que la ocultación de algo incómodo.

Lo que Zapatero quería aclarar es que cuando aludió a los indultos era solo a estudiarlos si se dieran las condiciones necesarias para ello. Una explicación tan ingenua y de poco fuste que justifica el calificativo de “atolondrado”. Porque si el comentario era tan leve ¿para qué mencionarlo? Lo del mesianismo viene por las pretensiones del expresidente sobre su decisivo papel en el fin de ETA, tema controvertido sobre el que hay opiniones bien fundadas de expertos que le restan protagonismo.

Otro si sobre la cuestión catalana. Zapatero sostiene que el “procés” se lanza por la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto, que es algo que algunos “indepes” han utilizado como gran argumento. Cuantos han estudiado y analizado seriamente el problema catalán saben que esa sentencio es un hito muy menor, casi irrelevante. Zapatero imaginó siendo presidente que él sería capaz de encajar Cataluña en España (yo mismo se lo escuché en una conversación informal). La realidad es que no solo no arregló sino que contribuyó a complicarlo. Sospecho que sus declaraciones de estos días están en esa línea de “mesianismo atolondrado”.