Colau y el inasumible riesgo de que le llamen “botifler”

Ada Colau

¿ Es “indepe” Ada Colau? Ella insinúa que no, pero no de forma clara y rotunda. Algo así como No, pero no tanto; o SI, pero con matices. Su entorno está tan dividido, como sus electores; hay opiniones para todos los gustos. De manera que con los hechos y datos conocidos se puede concluir que no cuenta en la nómina de los “independientes”, pero tampoco en la de los constitucionalistas. En Cataluña hay líneas rojas evidentes y cuando se cruzan... pasan cosas. Por ejemplo si los “”indepes” de carnet, los de la ANC, señalan a alguien como “botifler”, es decir “felipistas” (de Felipe V), centralistas, esta marcado. Colau no puede asumir ese riesgo de manera que su ambigüedad forma parte de los necesarios, del uniforme.

La oferta de Valls de un pacto anti “indepes” es interesante, debería ser clarificadora, pero no está claro que vaya a lograr ese objetivo. De momento la oferta ha tenido éxito mediático (la noticia bomba de unas pocas horas) pero poca audiencia en su propio grupo, ya que aunque los compañeros de lista están por la labor, no lo está el partido que les sustenta. Y casi ningún interés en los otros partidos concernidos. Ciudadanos no quiere hacer concesiones a la izquierda, ni siquiera al PSC,y por supuesto que ninguna a los Comunes de Ada Colau, que han sido poco amables con Ciudadanos en el Parlamento catalán.

Colau quiere seguir como alcaldesa, aparenta que ese es su objetivo prioritario y lo argumenta como conveniente a su partido, pero lo tiene difícil si el socio es ERC, donde milita con fuerza su viaja amiga Elisenda Alemany que la abandonó hace pocos meses para recalar en ERC por “indepe” y donde ocupa espacio a la izquierda de Maragall, incluso con posibilidades de sucesora. La coalición ERC-Comunes (es decir Colau) resuelve el puzzle del Ayuntamiento de Barcelona. Pero Colau quiere incluir a los del PSC para reforzar la ambigüedad “indepe”. Sería una forma de tripartito a la antigua, el del Pacto del Tinell, cuando el soberanismo no era independentista ( aparentemente) y su objetivo declarado era el federalismo, el nuevo Estatuto de Maragall que iba a serenar Cataluña y modernizar España. Ha ocurrido todo lo contrario, para asombro de Zapatero para quien el concepto de nación era complejo.

Colau está en el centro de Barcelona, ambigua y calculadora, ya no espanta al establecimiento catalán. Como en Madrid Errejón emerge como un táctico que incluso acepta a Ciudadanos como convidado si ello aparta al PP y a Vox, a la derecha. La política española se abre a nuevas geometrías.

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