26M: elecciones de fin de ciclo

Hace ahora justo cinco años (mayo 2014) empezó la política española empezó un nuevo ciclo caracterizado por la decadencia del bipartidismo que dominó los primeros 37 años de democracia. Las elecciones europeas del 2014 pintaron un mapa en el que los dos partidos de gobierno, los incumbentes, quedaron por debajo del 50% de los votos frente a tasas que llegaron al 75% en anteriores comicios. En aquellas elecciones de hace cinco años lograron el 49,4% (26,4 para el PP, que estaba en el gobierno y 23% para los socialistas que seguían lamiéndose las heridas de la crisis).

Por detrás de los incumbentes cuatro grupos en torno al 10%: Izquierda Unida que caminaba hacia la disolución; Podemos que  emergía como la nueva izquierda salida de las movilizaciones del 15M que sacaba del mapa al viejo PCE reencarnado con añadidos en la formación morada; UPyD y Ciudadanos aparecían por el centro sumando el 9,5% de los votos. Y los nacionalistas (gallegos, vascos y catalanes) que alcanzaban el 10% restante. En resumen un mapa que impone alianzas para formar gobiernos, algo habitual en buen número de países europeos, muy ajustado al esquema de grupos en el Europarlamento.

De entonces acá, cinco años, en España hemos pasado por tres elecciones generales con resultados insuficientes para gobernar sin sobresaltos permanentes. Cinco años en los que el bipartidismo ha bordeado el abismo sin despeñarse, por ahora. Han emergido nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos) que intentan desbordar a los viejos partidos de la izquierda y la derecha sin lograrlo (por ahora).

Los socialistas parecían agotados tras el fracaso Zapatero, acentuado luego por Rubalcaba, y llevado al límite por Sánchez. Podemos acarició el adelantamiento por la izquierda; pero no ha ocurrido ni se perfila en el horizonte.

La fortaleza del PP, con mayoría absoluta hace cinco años se ha venido abajo y sufre ahora la amenaza de desangrarse por la derecha 8VOX) y el centro (Ciudadanos), pero sigue siendo el primer partido de la oposición y si el domingo logra mantener la posición, tendrá tiempo por delante para recomponerse, como antes lo hicieron los socialistas.

Con respecto a los partidos emergentes, Podemos, Ciudadanos y Vox una vez medidos y pesados el domingo tendrán también varios años por delante para reajustar sus estructuras y liderazgos y construir la plataforma que les permita volver a concurrir a las urnas en el futuro. Van a depender de sí mismos, pero sobre todo de sus adversarios principales, porque en la política actual es más frecuente perder unas elecciones que ganarlas, el éxito llega más por los errores del adversario que por los méritos propios.

El ciclo empezado hace cinco años concluye el domingo, ahora viene la fase de consolidación con un horizonte electoral de cuatro años de trabajo sin la pulsión de las urnas, algo que agradeceremos los ciudadanos con razones fundadas para la fatiga electoral.