PSOE_ERC, choque de intemperantes

Los del PSOE-PSC y los de ERC se entienden bastante bien desde hace tiempo; los unen sentimientos y sesgos ideológicos; también un adversario común: el pujolismo (la vieja Convergencia); y les va bien sumar cuando hace falta. A Zapatero la alianza con ERC le sostuvo en el Congreso cuando andaba corto de votos; a los socialistas catalanes, a Maragall, Montilla e Iceta, les propició la ansiada conquista de la Generalitat (el tripartito y el pacto del Tinell que liquidó el consenso constitucional). A Sánchez le dio los votos para ganar la moción de censura y la llave de la Moncloa. Para ERC el entendimiento con los socialistas les ayudó a ganar crédito de gobernabilidad. En resumen unas alianzas interesadas que han dado rentas a ambos y que, previsiblemente, se les seguirá dando en el futuro.

El pacto tácito o explícito entre ambos (que de todo ha habido) se ha roto esta semana por una cuestión de maneras, por falta de respeto o exceso de confianza. A ambos grupos se les puede diagnosticar de “intemperancia” que quiere decir “falta de templanza”. No fue templado Sánchez cuando tuvo la ocurrencia (brillante) de llevar a un catalán federalista como es Iceta a la Presidencia del Senado. Se les ocurrió a destiempo, cuando meter a Iceta en el Senado requería una vía legal pero no normal, un traje a la medida.

También exigía rapidez, sorpresa. Por ello no pactaron los votos precisos para designar a Iceta senador y se han encontrado con la intemperancia de ERC que arguye que “no son formas”, que se sienten menospreciados, una burla a Cataluña, porque ellos son Cataluña.

Desde luego que el PSC tiene todo el derecho a obtener su candidato al Senado refrendado por el parlamento autonómico. Pero la formalidad requiere la complicidad de una mayoría del Parlamento. A los socialistas ERC y otros les han negado esa cortesía, esa complicidad, y han pinchado la operación “Iceta al Senado” como represalia a los malos modos, a la intemperancia socialista. El diccionario a la voz templanza otorga varias explicaciones, entre ellas, la de “moderación de los apetitos… sujetarlos a la razón”. El apetito de poder de Sánchez no se atuvo a la razón de la oportunidad y ha tropezado con la sensibilidad de ERC. Y el apetito de influencia de ERC ha tropezado con la voluntad de Sánchez de imponer sus ocurrencias. Pierden ambos, ya que Sánchez no consigue lo que quiere y los de ERC no obtienen nada a cambio.

¿Consecuencia de todo eso? Ninguna que no se conociera. Sánchez reitera últimamente que no puede fiarse de los “indepes”, ha tardado en enterarse pero ya lo sabe. Les necesita a veces y pactará con ellos cuando convenga a ambos, pero con expectativas limitadas, con confianza insuficiente entre otras razones porque sus objetivos a largo plazos no son conciliables, aunque tácticamente, a corto, pueden hacerse favores.

Fracasa la operación “Iceta al Senado” pero no se acaba el mundo, ni las alianzas posibles; se pasarán las facturas cuando se pueda y el contador vuelve a quedar a cero para futuros acuerdos.