Prometen rebajar impuestos ¿es creíble?

Los tres partidos que compiten por la derecha, el centro derecha, el centro, y la extrema derecha compiten en celo para defender las promesas de rebajar impuestos, todos los impuestos. En el lado contrario, socialistas y los de más allá. Muestran semejante celo en la defensa de algunas subidas de impuestos, eso sí solo para unos pocos (muy pocos) votantes (los ricos) y los que no votan, las empresas. ¿Son creíbles esas promesas o se trata de cohetería electoral?

En términos rigurosos cuando un político habla de impuestos hay que tomarlo con cautela y recordar que la contabilidad se hizo ciencia con la partida doble, un ingenio medieval de un fraile italiano que sirvió para poner orden, para poder hacer cuentas coherentes. El principio de la partida doble es simple: lo que se anota al lado de DEBE bajo un concepto debe tener otro concepto equivalente en el lado del HABER. Un principio de equilibrio con muchas matizaciones e interpretaciones pero con un elemento básico e indiscutible: hay que anotar a los dos lados la misma cifra.

Aplicado a los impuestos hay que interpretar el principio bajo el prisma de que nuevo impuesto sirve para nuevo gasto (incluida la rebaja de la deuda), y que un recorte de impuestos implica automática e inevitablemente menos gasto o más deuda (que es igual que más impuestos). Por eso cuando alguien promete que va a bajar un impuesto hay que exigirle de inmediato qu3e concrete que gasto va a verse afectado. Y si no concreta la hipótesis de partida hay que desecharla por infundada o mal motivada.

No tengo conciencia de que alguno de los que prometen rebajar impuestos haya concretado qué gasto se vería afectado por esa decisión. De manera que las propuestas son incongruentes, poco fundadas, y por tanto nada creíbles. En resumen, hablar por hablar, prometer por prometer; palabras vanas.

Como esto es tan obvio hay que disimular, obscurecer el argumento los que prometen bajar impuestos dicen que eso provocará aumento de los ingresos fiscales a posteriori, como consecuencia de que a menos impuestos más actividad y para comentarlo se apunta la magia de la llamada curva de Laffer, la pintada en la servilleta de un restaurante de Washington. La tesis no es solo magia, tiene algún fundamento. La ciencia económica, imperfecta como todas las ciencias sociales, ha estudiado el concepto de elasticidad y conoce fenómenos en los que hay estímulos y restricciones (las subidas y bajadas de impuestos, entre ellos) tienen consecuencias más allá de los efectos mecánicos. Hay recortes de gastos que afectan al crecimiento y que son perversos y hay recortes de ingresos que también tienen los mismos efectos negativos. Y lo contrario.

Por eso en materia fiscal a los políticos que prometen hay que exigirles precisiones, estudio de los efectos, alguna hoja de cálculo de consecuencias con distintos escenarios. Y si no dan esas explicaciones no deberíamos aceptarles la propuesta por infundada. La carrera de PP, Ciudadanos y Vox por bajar impuestos es estúpida y poco creíble, conduce a desconfiar de ellos.