La insoportable campaña: todos contra todos

La volatilidad e inconsistencia de la política ha conducido a amontonar en  pocas semanas las elecciones nacionales, europeas, autonómicas y municipales en dos citas casi simultáneas con una campaña perpetua casi insoportable. La secuencia de declaraciones de los portavoces de los partidos la ha reflejado días atrás El Roto en una de sus viñetas: “Yo quiero votar, pero no me dejan”, “y quién no te deja”, pregunta la sombra, “pues los candidatos”.

El discurso de todos ellos, con mayor o menor intensidad y sonoridad, es escuchar lo que imaginan que pretenden sus adversarios. Todos hablan más de los otros que de sí mismos. Ridiculizan las propuestas (o posibles propuestas) de sus adversarios con irritante simpleza y descarda demagogia. Ni respeto, ni educación, ni maneras, ni propuestas bien argumentadas.

La última ocurrencia de Ciudadanos (que es de los partidos con programa más estructurado y calculado) de que por cada punto que suban los impuestos los socialistas ellos bajarán un punto en el tramo autonómico forma parte del cuadro de simplezas inconsistentes. Y este es solo un botón de lo que se puede escuchar cada día.

Todo ello con un cuadro electoral que advierte que en ningún caso habrá posibilidad de formar gobiernos monocolores estables; en casi todos los casos (todas las Comunidades y la mayor parte de los ayuntamientos) tendrán que alcanzarse pactos a dos o tres partidos para gobernar con reajuste de los programas electorales de todos ellos. Quizá por eso las propuestas sensatas, viables, meditadas, brillan por su ausencia. Todos saben que a partir del día 27 tendrán que hacer las sumas e iniciar las negociaciones para formar gobiernos.

La inexperiencia sobre pactos y las incertidumbres que comporta  explica que a lo larga de la campaña unos y otros anden tirándose a la cabeza las hipótesis sobre los pactos que han fraguado o van a intentar fraguar de inmediato. Los esquemas derecha-izquierda, constitucionalistas-secesionistas sirven de referencia probable pero no segura. Los del PP insisten en que los de Ciudadanos pactarán con los socialistas por más que estos abominen de esa alianza. Y unos y otros advierten que el PP se entregará a la extrema derecha de Vox cuando sea menester. Otro si para el entendimiento entre socialistas e independentistas y de estos con los podemos que tienen su corazón partido). Y al fondo Pablo Iglesias reiterando que su objetivo es tener Ministerios para garantizar que los socialistas no se ablanden.

En resumen una cacofonía que llena espacio en televisiones, radios, diarios y redes sociales, que asfixia cualquier oportunidad al debate de ideas y proyectos y que confirma la tesis de El Roto; queremos votar pero los candidatos no nos dejan.