El PSOE dispone de “rodillo parlamentario”, ¿lo utilizará?

La aritmética y el procedimiento reglado otorgan a los socialistas (con su aliado morado) la facultad de aplicar un rodillo parlamentario para reducir a la oposición al rincón de las lamentaciones. La primera escaramuza se producirá el martes con las votaciones para configurar las mesas del Congreso y Senado. Si utilizan todas sus bazas los socialistas además de las presidencias de ambas cámaras pueden controlar dos vicepresidencias y dos secretarías, dejando otra vicepresidencia y otra secretaria a Podemos mediante un préstamo de votos, y asumiendo que el PP obtenga las dos plazas restantes, una vicepresidencia y una secretaria: en resumen 7 a 2.

Si lo hacen, que pueden, sería visto como un abuso de posición, reprobable desde el punto de vista estético y moral pero legal. La izquierda con menos del 50% de los votos y de los escaños dispondría del 75% de la mesa. Y en cascada dominarían también la mayoría de las presidencias de las comisiones parlamentarias. A los del PP, como primera fuerza de la oposición, les quedaría la preceptiva presidencia de la Comisión de Presupuestos (que siempre encabeza la oposición) y quizá la de RTVE y alguna otra migaja.

Dependerá del grado de ostentación que el PSOE y Sánchez quieran hacer de su poder efectivo, aunque también es razonable, por razones de prudencia, que el mapa de la mesa del Congreso sea de 3 PSOE (incluida la presidencia), 2 PP, 2 Ciudadanos y 2 Podemos que deja el desequilibrio en 5-4 que es más coherente con el resultado electoral.

Estas son las primeras escaramuzas que dan el tomo de la XIII legislatura que tiene sesgos novedosos y que a poco que los grupos actúen con torpeza o arrogancia puede ser más azarosa y corta de lo posible a la vista de los datos objetivos.

A este PSOE de Sánchez lo atrae la estrategia del rodillo, entre otras razones por su propia debilidad. Aplicó el rodillo en el partido al componer la ejecutiva y las listas; lo aplicó en el gobierno salido de la moción de censura y apunta a que volverá a hacerlo a la hora de componer el nuevo gobierno.

La forma en la que ha planteado ahora el candidato a presidir el Senado en favor de Miquel Iceta, que no es senador y que precisa de una maniobra legítima pero con algún riesgo para llegar a la cámara alta, apunta a que hay más arrogancia que prudencia. Se repite el modo de comportarse con la gestión de los debates electorales para los que Sánchez tuvo que hacer cesiones que no quería.

Si Sánchez opta por el rodillo convendría que leyera con calma los consejos de Maquiavelo, el príncipe para conservas y engrandecer los reinos. Sánchez es audaz, lo ha demostrado; en eso se parece a Zapatero, pero ese talante incluye riesgos previsibles y no perceptibles.