Por qué nadie habla de debates electorales   

Convocadas las elecciones al menos dos cadenas de televisión, AtresMedia y TVE ofrecieron sus instalaciones y moderadores para celebrar esos debates electorales que ponen a prueba la dialéctica de los candidatos. Hubo buena acogida aparente por parte de los estrategas de los partidos pero el tema se ha ido desvaneciendo con el paso de los días.

Nadie se ha atrevido a rechazar la fórmula y todos han hecho propuestas más o menos originales o interesadas. Casado quiere un cara a cara con Sánchez para visualizar la hipótesis de la elección binaria: uno u otro. Rivera e Iglesias, que en esta ocasión aspiran a cogobernar, están dispuestos a cualquier formato, a dos a tres a cuatro a cinco con las permutaciones probables. De Vox se sabe poco, dejan que los demás les hagan la campaña, que debatan sus propuestas por extravagantes que parezcan (a más extravagancia más notoriedad, que hablen aunque sea mal). Y los del PSOE calibran sus conveniencias.

Sánchez está dispuesto a debatir sin arriesgar demasiado. Sabe que no puede hacer un “Rajoy” (mandar a su segunda al debate de todos), y que tampoco puede hurtar el debate, pero no ha decidido (o no lo ha anunciado) el formato que le conviene.

Mientras tanto las televisiones que aspiran al debate hacen su trabajo de persuasión con las limitaciones que les son propias. AtresMedia con Vicente Vallés y Ana Pastor  como moderadores ofrece la propuesta más abierta. Los cinco candidatos con posibilidades de lograr grupo parlamentario y un temario amplio y poco encorsetado. Mientras que TVE sostiene que su función de servicio público justifica que sea el escenario más neutral, tesis que no comparte la oposición. Las otras cadenas tienen menos credenciales informativas y el recurso a la Academia de televisión tiene pocas posibilidades.

La pelota está en el tejado del PSOE y de Pedro Sánchez, tienen la llave para bloquear habilitar el debate. Tal y como están las expectativas de los sondeos hay pocas seguridades de que una opción sea mejor que otra. En principio Sánchez sale ganador, pero sin garantía para formar gobierno. Tiene que calcular bien los riesgos. A los demás les va bien debatir aunque luego fracasen. Rivera quiere superar a Casado; Casado pretende acercarse a Sánchez; Iglesias y Abascal tienen poco que perder, el primero porque está la baja y tiene que revertir la tendencia y el otro porque  es el emergente y le va bien todo.

A esta hora no es seguro que haya debate, aunque es arriesgado que no se produzca. Hay tiempo, pero el límite se aproxima. En TVE y en AtresMedia lo tienen todo preparado aunque uno de ellos puede quedar frustrado o con premio de pedrea: debate económico o de segundas filas. De momento lo que llama la atención es que nadie diga nada, negocian y ponderan en la sombra.