Voto electrónico: la experiencia de Ciudadanos

Sin demasiada insistencia hay propuestas para implantar el voto electrónico con carácter general para mejorar la eficacia de las citas electorales, reducir costes y aumentar la fiabilidad. Hay suficientes experiencias en otros países para dar ese paso para el que existen programas de software probados, que están en el catálogo de empresas informáticas españolas, con Indra a la cabeza.

Es posible implantar un modelo de voto electrónico con carácter general; incluso puede ser compatible con el sistema tradicional de voto presencial durante la jornada electoral que actuaría como decisión última y definitiva del votante con la posibilidad de abortar el voto electrónico que se hubiera emitido previamente.

Las primarias de algunos partidos, Podemos y Ciudadanos entre ellos, suelen convocarse y materializarse por sistemas electrónicos con plena eficacia y bajo coste. El avatar de Ciudadanos en las primarias de Castilla León con un fraude de un puñado de votos (menos de un centenar) rechazados tras las verificaciones posteriores sirve para el elogio y la refutación del voto electrónico.

En esa votación de la pasada semana se produjo un evidente fraude, sobre cuyo origen hay que esperar que lleguen aclaraciones detalladas y que por la propia naturaleza de hecho relevante bien merece una investigación judicial independiente. El fraude afectó al resultado final y llevó a una revocación del mismo, un vuelco, cuando se comprobaron los datos.

Como el sistema propició o permitió el fraude aparecieron voces inmediatas en favor del sistema tradicional: presencial, con papeletas físicas, plazos y escrutinio visual y manual voto a voto. Un sistema y tradicional y probado, caro y lento. Y un sistema que no elimina posibles fraudes, poco detectables en muchos casos.

El caso de la elección castellano leonesas de Ciudadanos demuestra que el fraude es posible, pero también que se puede detectar y comprobar de inmediato. El sistema electrónico siempre deja rastro, ese es el valor añadido de las cadenas de blockchain que ahora ocupan y traen de cabeza a muchos actores económicos, especialmente a los financieros.

Antes o después el voto electrónico se impondrá con carácter general, más seguro, más eficiente y más económico. Pero requiere encriptados seguros, códigos de seguridad fiables y software sólido para interponer los contrafuegos adecuados para evitar fraudes.

La experiencia de Ciudadanos deba animar el debate, aportar explicaciones y perseverar porque el futuro será digital y la liturgia del voto presencial y la magia del recuento es pasado que hay que superar.