Los “indepes” pasan de los Puig, ¡serán chorlitos!

El pasado lunes el rey Felipe entregó (en Barcelona, en el IESE) a Mariano Puig, cabeza de la 2ª generación de una familia industrial perfumera de Barcelona, el premio Reino de España al mérito empresarial. Además de la familia y del empresariado catalán en pleno y de buena parte de la sociedad civil barcelonesa acudieron representantes del Gobierno de España (la Vicepresidenta), de organizaciones empresariales españolas, vascas, catalanas… Solo faltaron los representantes del Gobierno de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona. Sin excusa. ¡Serán chorlitos!, es decir “personas ligeras y de poco juicio” (reza el DRAE).

Ese Premio, organizado por los Círculos de Empresarios, se otorga como reconocimiento a una trayectoria empresarial ejemplar, indiscutible. Cuenta con cuatro personalidades en su lista de premiados: Enrique Sendagorta (SENER), Jose Ferrer (Freixenet), Jose Antolín (Irausa) y Mariano Puig (Puig). Todos ellos con trayectorias singulares, acreditadas, de éxito y crecimiento, de internacionalización y de innovación. Dos catalanes, un vasco y un castellano de Burgos. Tres de ellos en segundo generación y que ya han cedido las responsabilidades a la siguiente.

El premio lo otorga un jurado independiente formado por personas experimentadas con trayectoria personal más allá de la economía y la empresa. A esos jurados un comité de selección les hace una propuesta razonada, elaborada, con tres o cuatro candidatos, que no saben de su nominación. En resumen, un premio trabajado, riguroso y poco previsible, con más que razonables garantías de juicio y tino.

Los actos de entrega de los cuatro premios han estado presididos por el Rey (Juan Carlos primero y Felipe después) y han propiciado encuentros relevantes en Bilbao, Barcelona y Burgos. La última ocasión, el lunes en Barcelona, los “indepes” dieron la espalda a una familia catalana con todos los costados y antecedentes, con trayectoria empresarial centenaria (fundada en 1914 y con continuidad), que hoy es multinacional destacada. Con casi 5000 empleados, 2.000 millones de facturación y presencia en los mercados de más de un centenar de países en varios continentes. Una empresa catalana, con sede social en Hospitalet y raíces profundamente barcelonesas.

¿Qué les molesta a los “indepes”?, pues que esa familia no se ha manifestado independentista, que se sienten y reconocen ser barceloneses, catalanes, españoles y europeos y que se dedican a hacer empresa, a trabajo de provecho. Algo que no entra en las cabezas de chorlito del President o de la Alcaldesa que viene del desahucio. A ambos se les llena la boca de palabras como democracia, paz, derechos humanos, progreso social… aunque del dicho al hecho hay mucho trecho ¿Puede convivir la democracia con la intolerancia, con el sectarismo identitario.

Sospecho que a personajes como Jordi Pujol o Artur Mas, que saben quiénes son los Puig, las actuaciones de sus pupilos y compañeros de viaje soberanista, les retorcerán las tripas, y les rondarán dudas sobre los chorlitos que han engendrado. Sacar la pasta del tubo dental es sencillo… volverla a meter es algo más complicado. Quizá por eso se oye cada vez con más insistencia, aunque sea por bajinis y en privado: “a ver cómo salimos de esto”, “tenéis que ayudar”. Bien está, hay que ayudar, pero empezando por ayudarse uno mismo. ¡Chorlitos!